El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subió la apuesta: acusa a México de incumplir el tratado binacional sobre distribución de agua y advierte que impondrá un arancel del 5 % a las exportaciones mexicanas si no se entrega de inmediato el volumen pendiente. La tensión ya no es diplomática; puede costarle caro a la economía nacional.
Según el mandatario estadounidense, México adeuda más de 986 millones de metros cúbicos hacia 2025 y debe liberar al menos 246 millones antes del 31 de diciembre. Como presión adicional, Trump anunció que el gravamen comenzaría a aplicarse “de inmediato” si México no cumple: “si no hacen lo que les corresponde, empiezan los aranceles”, sentenció.
La advertencia coloca al país en una situación delicada. Cualquier medida arancelaria pondría en riesgo sectores clave como agricultura, manufactura y exportaciones automotrices, afectando empleos y cadenas productivas profundamente integradas con el mercado estadounidense. La frontera norte sería la primera en sentir el impacto.
El anuncio también revivió viejas tensiones históricas: la dependencia estructural de México frente a decisiones unilaterales de Estados Unidos y la incapacidad de ambos gobiernos para blindar acuerdos de largo plazo en materia de agua, un recurso cada vez más escaso en la región.
Para analistas, la jugada de Trump no es solo un reclamo hídrico, sino un mensaje político y comercial: o México entrega el agua, o pagará el costo financiero. En medio de negociaciones sensibles, el país enfrenta nuevamente el dilema de ceder ante la presión o arriesgar una confrontación económica que podría sentirse en todo el territorio.




