Los Ángeles, California.— El cantante mexicano Gerardo Ortiz fue sentenciado en Estados Unidos a tres años de libertad condicional luego de admitir su relación con promotores vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de México.
De acuerdo con documentos judiciales, Ortiz aceptó haber participado en al menos seis presentaciones musicales organizadas por empresas y representantes que operaban bajo control financiero del CJNG. Los eventos, realizados entre 2017 y 2021 en distintas ciudades estadounidenses, habrían servido para el lavado de dinero y la canalización de recursos procedentes de actividades ilícitas, según la investigación del Departamento del Tesoro y la Agencia Antidrogas (DEA).
El intérprete de regional mexicano fue acusado de “conspiración para realizar transacciones con una entidad designada por el gobierno de Estados Unidos como vinculada al narcotráfico”. En su declaración, Gerardo Ortiz reconoció haber recibido pagos de promotores ligados al grupo criminal, aunque aseguró no haber tenido conocimiento directo de sus operaciones internas.
La sentencia, dictada por una corte federal en California, incluye libertad supervisada por tres años, restricción de viajes internacionales y la obligación de reportarse periódicamente ante las autoridades. El artista también deberá abstenerse de mantener cualquier tipo de relación con personas o entidades bajo investigación federal.
Fuentes judiciales indicaron que Ortiz obtuvo una reducción significativa en su condena tras colaborar con el FBI, aportando información sobre empresarios del espectáculo y compañías de promoción de eventos utilizadas por el CJNG para mover capitales entre México y Estados Unidos.
El caso ha generado amplio debate en la industria musical, donde se ha denunciado desde hace años la infiltración del narcotráfico en los circuitos de conciertos y patrocinios del género regional mexicano. Analistas consideran que esta resolución marca un precedente judicial al establecer responsabilidad penal sobre figuras públicas que, directa o indirectamente, faciliten operaciones financieras de grupos criminales.
Aunque el cantante evitó la prisión gracias al acuerdo alcanzado con la fiscalía, la sentencia representa un duro golpe a su imagen y a la normalización de los vínculos entre el entretenimiento y el narcotráfico.
Gerardo Ortiz, conocido por su estilo de narcocorridos y su relación con el género de “movimiento alterado”, se convierte así en el primer artista de alto perfil en ser formalmente sentenciado por sus vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación, organización que ha extendido su presencia criminal a más de 20 estados en México y varios países del continente americano.



