Toluca, Estado de México.— La Fiscalía mexiquense desmanteló una presunta red de corrupción dentro de sus propias filas al ejercer acción penal contra ocho agentes de investigación ministerial, señalados de extorsionar a automovilistas y transportistas mediante retenes falsos colocados en diversas vialidades del norte del estado.
Los casos salieron a la luz tras varias denuncias ciudadanas y videos difundidos en redes, donde se observaba a los agentes deteniendo vehículos sin justificación, exigiendo dinero a cambio de permitir el paso o de retirar supuestas infracciones inventadas en el momento. Las imágenes exhibieron un patrón claro: retenes improvisados, intimidación y cobros ilegales.
De acuerdo con la investigación interna, dos de los agentes enfrentarán cargos por extorsión directa, mientras que los otros seis fueron señalados por usurpación de funciones públicas. Todos ya fueron separados de sus cargos y se encuentran en proceso de audiencia para la imputación correspondiente.
La fiscalía reveló que este no es un caso aislado. En los últimos meses se han abierto decenas de expedientes derivados de más de 40 reportes ciudadanos que describen prácticas similares: hostigamiento, intimidación y cobros ilegales en rutas de alto flujo vehicular como Tecámac y Ecatepec. La presión pública obligó a la institución a acelerar las investigaciones y a depurar las áreas operativas.
El caso ha encendido nuevamente el debate sobre la corrupción en cuerpos policiales y la urgente necesidad de controles efectivos. Para muchos automovilistas, el abuso dejó de ser un rumor para convertirse en una amenaza cotidiana, al grado de que varios debieron recurrir a redes sociales para documentar lo que, de otra manera, habría quedado en la impunidad.
Con estas acciones, la fiscalía busca enviar un mensaje claro: la extorsión desde dentro no será tolerada. Sin embargo, para la ciudadanía queda la exigencia central: que esta depuración no sea un episodio aislado, sino el inicio de una vigilancia real sobre quienes deberían proteger y no delinquir.




