La confrontación política entre Morena y el PAN subió de nivel luego de que la dirigencia nacional morenista anunciara movilizaciones en Chihuahua y el impulso de un juicio político contra la gobernadora Maru Campos, tras el escándalo generado por la presunta participación de agentes estadounidenses en operativos realizados en territorio mexicano.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, acusó a la mandataria panista de permitir operaciones vinculadas con agencias de inteligencia de Estados Unidos sin claridad institucional ni rendición de cuentas, situación que —aseguró— representa una violación a la soberanía nacional y a la Ley de Seguridad Nacional.
Como parte de la ofensiva política, Morena convocó a una movilización para el próximo 16 de mayo en Chihuahua, donde militantes y simpatizantes exigirán formalmente juicio político contra la gobernadora. La protesta será acompañada por acciones legislativas impulsadas desde el Congreso de la Unión.
El movimiento ocurre en medio de una creciente polarización nacional derivada de los señalamientos de Estados Unidos contra funcionarios mexicanos presuntamente ligados al narcotráfico, particularmente en Sinaloa, donde el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya enfrenta acusaciones de autoridades estadounidenses por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.
Ahora Morena busca cambiar el eje de la discusión política colocando bajo presión a Maru Campos, a quien sectores del oficialismo responsabilizan políticamente por un operativo en la Sierra Tarahumara donde murieron agentes estadounidenses y ciudadanos mexicanos, hecho que abrió un delicado debate sobre la presencia de agencias extranjeras en territorio nacional.
La estrategia de Morena deja ver que el conflicto ya no se limita al terreno judicial o diplomático, sino que entró de lleno al campo electoral rumbo a 2027. Tanto oficialismo como oposición han comenzado a utilizar los casos de presunta infiltración criminal y cooperación extranjera como armas políticas para debilitar adversarios y fortalecer narrativas de soberanía o combate al narcotráfico.
Mientras el PAN impulsa acciones contra Rocha Moya y otros cuadros morenistas, Morena responde colocando a Chihuahua como símbolo del supuesto intervencionismo estadounidense tolerado por gobiernos panistas.
La tensión también exhibe un endurecimiento del discurso político nacionalista dentro de Morena, donde cada vez es más frecuente acusar a la oposición de abrir la puerta a intereses extranjeros bajo el argumento de combatir al crimen organizado.
En paralelo, el ambiente político nacional continúa tensándose conforme avanzan las investigaciones, los señalamientos internacionales y las acusaciones cruzadas entre los principales bloques políticos del país, en un escenario donde la soberanía, la seguridad y la relación con Estados Unidos se han convertido en el nuevo campo de batalla político rumbo a las elecciones de 2027.



