La crisis política que envuelve al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, escaló a niveles inéditos luego de difundirse reportes sobre presuntas operaciones de vigilancia aérea estadounidense alrededor del Palacio de Gobierno en Culiacán, donde el mandatario permanecería resguardado en medio de investigaciones internacionales y una creciente presión política.
De acuerdo con versiones filtradas desde círculos de inteligencia y seguridad, drones estadounidenses y un helicóptero táctico tipo “Little Bird” habrían mantenido sobrevuelos permanentes sobre la sede del gobierno sinaloense, en lo que diversos sectores interpretan como un operativo de monitoreo relacionado con las investigaciones que autoridades de Estados Unidos mantienen contra funcionarios cercanos al grupo político de Rocha Moya.
Aunque no existe hasta el momento una confirmación oficial por parte del gobierno mexicano ni de autoridades estadounidenses, la sola circulación de estas versiones refleja el nivel de tensión diplomática y política que atraviesa actualmente Sinaloa.
El mandatario morenista permanecería prácticamente atrincherado dentro del Palacio de Gobierno, bajo estrictas medidas de seguridad y en medio de reportes sobre un presunto deterioro en su estado de salud. Fuentes políticas locales señalan que Rocha Moya enfrenta un fuerte desgaste físico y emocional derivado de las acusaciones presentadas en Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
La situación ocurre en uno de los momentos más delicados para Morena. En semanas recientes, fiscales y agencias estadounidenses endurecieron el discurso contra funcionarios mexicanos presuntamente relacionados con estructuras criminales, particularmente en Sinaloa, donde las investigaciones alcanzan ya a personajes clave del círculo político del gobernador con licencia.
Mientras tanto, el senador Enrique Inzunza Cázarez, considerado uno de los operadores políticos más cercanos a Rocha Moya, reapareció públicamente en Badiraguato, municipio históricamente ligado al origen de importantes figuras del narcotráfico mexicano y epicentro simbólico del poder político-criminal en el estado.
La reaparición de Inzunza alimentó todavía más las especulaciones sobre posibles reacomodos internos dentro del grupo político morenista sinaloense, mientras la presión internacional continúa creciendo.
En paralelo, el ambiente de violencia e incertidumbre también comenzó a rodear físicamente al entorno del gobernador. El reciente ataque armado contra la antigua vivienda familiar de Rocha Moya en Culiacán fue interpretado por diversos sectores como una señal del deterioro político y del clima de confrontación que vive actualmente Sinaloa.
El caso ha dejado de ser solamente un asunto estatal. Hoy Sinaloa se encuentra bajo la mirada de agencias de inteligencia, organismos de seguridad y autoridades judiciales de Estados Unidos, en medio de una narrativa internacional que coloca al narcotráfico mexicano como un tema prioritario de seguridad nacional para Washington.
La imagen de drones estadounidenses sobrevolando el corazón político de Sinaloa refleja el tamaño de la crisis que enfrenta el grupo político de Rocha Moya y exhibe también el creciente nivel de intervención e influencia que Estados Unidos comienza a ejercer sobre asuntos internos de México bajo el argumento del combate al crimen organizado.
En el fondo, el episodio deja una pregunta inquietante para el sistema político nacional: si Washington ya vigila desde el aire el centro del poder sinaloense, ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno estadounidense en esta nueva ofensiva contra la narcopolítica mexicana?



