Cuernavaca.— La desaparición y posterior feminicidio de la estudiante universitaria Kimberly Joselín Ramos Beltrán provocó una fuerte ola de indignación en Morelos, donde cientos de estudiantes tomaron las calles de Cuernavaca para exigir justicia y denunciar la creciente violencia contra las mujeres.
La joven, de 18 años y estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), fue reportada como desaparecida después de informar a su familia que había llegado al campus Chamilpa para asistir a clases. Días después, su cuerpo fue localizado sin vida en una zona cercana a la universidad, confirmando el crimen que ha conmocionado a la comunidad estudiantil.
La noticia detonó una movilización masiva de estudiantes que marcharon por las principales avenidas de la ciudad hasta el Palacio de Gobierno, donde exigieron justicia para Kimberly y demandaron acciones reales para frenar la violencia de género.
Vestidos de negro y portando pancartas, los universitarios lanzaron consignas contra las autoridades estatales, señalando la falta de seguridad para las mujeres y cuestionando la capacidad de las instituciones para prevenir desapariciones y feminicidios.
Durante la protesta también se registraron actos de enojo frente a edificios gubernamentales, donde algunos manifestantes realizaron pintas y expresaron su indignación ante lo que consideran una respuesta tardía de las autoridades.
La presión social también se trasladó al interior de la universidad, donde estudiantes realizaron acciones de protesta para exigir mayor seguridad en el campus y esclarecer completamente lo ocurrido con la joven.
Mientras tanto, la Fiscalía estatal mantiene abierta la investigación bajo el protocolo de feminicidio y ha informado que el caso continúa en proceso para determinar responsabilidades y llevar a los responsables ante la justicia.
El asesinato de Kimberly Ramos vuelve a poner sobre la mesa la crisis de violencia que enfrentan las mujeres en distintas regiones del país y ha encendido una nueva exigencia social para que las autoridades actúen con firmeza y eviten que estos crímenes queden impunes.



