La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama Espinosa, destacó el papel estratégico de la industria de la construcción como uno de los principales motores del desarrollo económico y social del estado, en un contexto donde el crecimiento continúa, pero aún enfrenta desafíos estructurales.
Durante la toma de protesta del nuevo Comité Directivo de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en la entidad, la mandataria subrayó que este sector aporta una parte significativa del Producto Interno Bruto estatal, además de generar miles de empleos directos e indirectos, consolidándose como un eje clave en la economía local.
La construcción, señaló, no solo impulsa la edificación de infraestructura, sino que detona actividad en diversas cadenas productivas como transporte, servicios y proveeduría, lo que fortalece el dinamismo económico en distintas regiones del estado.
Sin embargo, más allá del discurso de crecimiento, el desafío persiste: lograr que ese dinamismo económico se refleje de manera equitativa en toda la población. Las brechas entre el norte turístico y el sur del estado siguen siendo un tema pendiente, especialmente en zonas que históricamente han quedado rezagadas.
En este contexto, el impulso a regiones como Chetumal y el sur de Quintana Roo se perfila como una estrategia para equilibrar el desarrollo, aunque el verdadero reto será que estas acciones generen beneficios sostenibles y no solo avances aislados.
El relevo en la dirigencia de la CMIC también marca una nueva etapa en la relación entre el sector constructor y el gobierno estatal, en un momento donde la coordinación será clave para aterrizar proyectos de infraestructura que realmente impacten en la calidad de vida de los ciudadanos.
El mensaje político es claro: la construcción sigue siendo uno de los pilares del poder económico en Quintana Roo. Pero el crecimiento, por sí solo, ya no basta; la exigencia ahora es que se traduzca en bienestar real para la población.



