El experimento político-televisivo de Sergio Mayer parece haber tenido una duración similar a la de un reality de supervivencia mal calculado: apenas tres semanas. El actor, exintegrante de Garibaldi y diputado con licencia por Morena, se convirtió en el tercer eliminado de la sexta temporada de “La Casa de los Famosos”, poniendo fin a una participación que comenzó con polémica y terminó con una salida anticipada frente a la audiencia.
La eliminación ocurrió durante la gala de la semana tres del reality transmitido por Telemundo, donde Mayer quedó en la placa de nominados junto a otras celebridades. Tras la votación del público, su nombre fue anunciado como el nuevo expulsado del programa, generando una avalancha de reacciones, memes y comentarios en redes sociales.
Tras abandonar la casa, Mayer aseguró que aceptaba el resultado y dejó entrever que su estilo siempre ha sido arriesgar. En sus primeras declaraciones después de la eliminación afirmó que le gusta “jugar con fuego”, intentando restar dramatismo a su salida del programa.
Sin embargo, el verdadero incendio podría estar fuera del reality. Mientras Mayer intentaba sobrevivir en la casa más vigilada de la televisión, en la arena política las cosas tampoco marchaban tranquilas. Al interior de Morena se abrió un expediente contra el legislador con licencia y se determinó la suspensión de sus derechos partidarios, al considerar que su participación en el programa generó un impacto negativo para la imagen del movimiento.
El contraste resulta inevitable: mientras en la televisión buscaba mantenerse en competencia entre influencers, actores y celebridades del espectáculo, en su propio partido se evaluaba si su presencia en un reality era compatible con los principios políticos que dice representar.
Así, el paso de Sergio Mayer por “La Casa de los Famosos” terminó convirtiéndose en una metáfora involuntaria de su momento político: un experimento mediático que duró apenas 21 días y que ahora podría tener consecuencias más duraderas fuera del set.
Por lo pronto, el actor ya salió de la casa. Lo que falta por saber es si también terminará saliendo —o siendo empujado— de las filas del movimiento que lo llevó a la política. En esta historia, el verdadero reality apenas comienza.



