Cancún, Q. R.— La actualización del Plan de Desarrollo Urbano (PDU) de Benito Juárez reactivó una discusión de alto impacto urbano y ambiental: el futuro del campo de golf Pok Ta Pok y las implicaciones que tendría la construcción de miles de viviendas y desarrollos turísticos en una zona ambientalmente frágil y con servicios públicos ya al límite de su capacidad.
Vecinos, especialistas y organizaciones ambientalistas han expresado preocupación ante la posibilidad de que el proyecto inmobiliario originalmente planteado —que contemplaría una densificación masiva con viviendas, cuartos de hotel y áreas comerciales— vuelva a ponerse en marcha, lo que podría detonar gentrificación, saturación de servicios y pérdida de espacios ecológicos.
Un símbolo urbano en disputa
Pok Ta Pok, creado en los años 70 como parte del diseño original de la zona hotelera, se convirtió en un referente urbanístico, ecológico y cultural. Sin embargo, su valor como pulmón verde enfrenta presiones crecientes debido a la lógica de expansión inmobiliaria que busca transformar esta área en un desarrollo de alta densidad.
Este tipo de proyectos elevaría exponencialmente la demanda de agua potable, electricidad, drenaje, movilidad y manejo de residuos, servicios que ya presentan signos de saturación en varias zonas de Cancún.
Gentrificación: una amenaza silenciosa
El resurgimiento de desarrollos de lujo en áreas estratégicas suele generar procesos de gentrificación que desplazan a residentes tradicionales, encarecen la vivienda y transforman la identidad social de los barrios. En Cancún, este fenómeno ya es visible en zonas como el centro, la avenida Huayacán y el corredor de Colosio, donde el incremento de rentas y costos ha presionado a familias locales.
La eventual transformación de Pok Ta Pok reactivaría esta dinámica: viviendas más caras, servicios privatizados y un entorno excluyente que modificaría profundamente la composición social de la zona.
Servicios públicos bajo presión crítica
Diversos sectores han señalado que, antes de permitir más densificación, es indispensable fortalecer la infraestructura actual. Cancún enfrenta carencias en:
- Capacidades del sistema de drenaje y tratamiento de aguas negras
- Disponibilidad de agua potable
- Estabilidad del suministro eléctrico
- Gestión de residuos y contaminación de cuerpos lagunares
- Movilidad urbana y conectividad saturada
Permitir miles de nuevas viviendas sin reforzar estos sistemas significaría un riesgo ecológico y urbano que podría afectar no solo a la zona hotelera, sino a toda la ciudad.
El derecho a una ciudad sostenible e inclusiva
Más allá del debate técnico, la discusión sobre Pok Ta Pok plantea preguntas de fondo:
- ¿Quién decide el uso futuro del territorio?
- ¿Se priorizará la rentabilidad privada o el bienestar colectivo?
- ¿Se respetará la capacidad de carga ambiental de la región?
La ciudadanía exige que el crecimiento urbano no sacrifique los últimos pulmones verdes, ni comprometa servicios esenciales, ni excluya a quienes han construido comunidad en Cancún durante décadas.
Participación y vigilancia ciudadana
Mientras el PDU avanza en sus etapas de consulta y revisión, vecinos y organizaciones sociales mantienen una postura vigilante y participativa. Buscan asegurar que cualquier decisión sobre Pok Ta Pok considere:
- Sustentabilidad ambiental
- Inclusión social
- Infraestructura adecuada
- Respeto por la identidad urbana
El caso Pok Ta Pok no solo es un conflicto local: es un espejo del reto que enfrentan las ciudades turísticas en crecimiento acelerado. La tensión entre desarrollo, ecología y justicia social definirá el Cancún del futuro, y la respuesta colectiva será clave para decidir si se apuesta por una ciudad equitativa, sostenible y resiliente, o por un modelo que profundice desigualdades y presione aún más los servicios públicos.



