Un golpe directo al discurso oficial llegó desde el extranjero: el Instituto V-Dem, uno de los centros de medición democrática más influyentes del mundo, concluyó en su más reciente informe que México ya no puede considerarse una democracia en sentido pleno, al ubicarlo en una categoría inferior dentro de su evaluación global.
El diagnóstico no es menor. V-Dem no mide solo elecciones, sino calidad institucional, división de poderes, libertades civiles y funcionamiento real del sistema democrático. Y ahí es donde México empieza a perder puntos de forma sostenida.
Elecciones sí… pero con menos democracia
El concepto clave es incómodo: “autocracia electoral”. Es decir, un régimen donde hay elecciones, pero las condiciones de competencia, contrapesos y libertades están deterioradas.
En otras palabras: votar ya no basta para ser democracia.
El informe señala factores que explican este retroceso: concentración de poder político, debilitamiento de órganos autónomos, presión sobre instituciones y una erosión progresiva del equilibrio entre poderes.
México pierde terreno… y credibilidad
El dato es aún más contundente cuando se compara: países como India, Perú o Senegal aparecen mejor evaluados en calidad democrática, lo que evidencia una caída relativa de México en el escenario internacional.
No se trata solo de percepción, sino de indicadores sistemáticos construidos por expertos a nivel global, lo que convierte el señalamiento en algo difícil de desestimar como simple crítica política.
Una erosión que avanza
Más allá de comparaciones, el punto central es la tendencia: México no cayó de un día a otro, sino que ha venido registrando un desgaste progresivo en sus instituciones democráticas.
Ese es el verdadero foco rojo.
El señalamiento es contundente: la democracia no se pierde de golpe, se deteriora paso a paso.
Y en ese proceso, los signos que hoy se observan —debilitamiento institucional, menor independencia y concentración del poder— son los mismos que han marcado retrocesos democráticos en otros países.
Para un gobierno que presume avances en transformación política, la advertencia internacional resulta incómoda.



