Ciudad de México.— A cinco años de la elección presidencial, Omar García Harfuch se perfila como el aspirante mejor posicionado dentro de Movimiento de Regeneración Nacional para encabezar la candidatura presidencial de 2030, de acuerdo con mediciones internas que ya comienzan a marcar tendencia en la carrera sucesoria.
El nombre de Harfuch encabeza las preferencias entre simpatizantes del partido gobernante, con una ventaja clara sobre otros perfiles de peso, entre ellos Marcelo Ebrard, quien aparece como su principal competidor, aunque con una distancia que hoy favorece al actual responsable de la política de seguridad federal.
El posicionamiento de Harfuch no es casual. Su perfil está estrechamente ligado al discurso de resultados en materia de seguridad, uno de los temas más sensibles para el electorado y eje central del proyecto de continuidad de la llamada Cuarta Transformación. En ese contexto, su cercanía política con la presidenta Claudia Sheinbaum refuerza la percepción de que su eventual candidatura representaría una línea de gobierno sin rupturas ni sobresaltos.
Aunque el proceso interno de Morena aún está lejano y no existe una definición formal, el escenario comienza a tomar forma. Otros nombres han sido mencionados en el radar político, pero por ahora no logran alcanzar el nivel de respaldo que hoy concentra Harfuch, tanto entre la militancia como en ejercicios de opinión más amplios.
El dato no es menor: en Morena, las encuestas suelen convertirse en ruta política. Que un perfil ligado a la seguridad encabece las preferencias anticipa que el tema será uno de los pilares del debate rumbo a 2030, tanto dentro del oficialismo como frente a la oposición.
La carrera presidencial aún no arranca de manera oficial, pero los números ya hablan. En el tablero de Morena, Omar García Harfuch juega hoy con ventaja.




