Ciudad de México, 20 de abril de 2026.– La crisis de desapariciones en México volvió a escalar al plano internacional con un reclamo frontal de familiares de víctimas, quienes exigieron al alto comisionado de la ONU, Volker Türk, reforzar el papel del Comité contra la Desaparición Forzada y dejar de lado posturas diplomáticas frente a una tragedia que, aseguran, ya desbordó al Estado mexicano.
En el marco de su visita al país, colectivos y familias lanzaron un mensaje directo: no se trata de discursos ni de reuniones protocolarias, sino de asumir la gravedad de una crisis que acumula miles de personas desaparecidas y niveles de impunidad alarmantes. La exigencia central es clara: que la Organización de las Naciones Unidas respalde sin ambigüedades las conclusiones del Comité contra la Desaparición Forzada y fortalezca su intervención para obligar a resultados concretos.
Los familiares pidieron que el caso mexicano sea elevado a instancias de mayor peso dentro del sistema internacional, incluso a la Asamblea General de la ONU, con el objetivo de aumentar la presión sobre el Estado y romper lo que consideran una inercia de simulación institucional.
El reclamo refleja años de frustración por investigaciones inconclusas, protocolos ineficaces y una respuesta oficial que, según las víctimas, no está a la altura de la magnitud del problema. Para los colectivos, la intervención internacional no es una intromisión, sino una herramienta urgente ante una crisis estructural de derechos humanos.
La visita de Volker Türk ocurre en un contexto de tensión entre el gobierno mexicano y organismos internacionales, luego de que el Comité contra la Desaparición Forzada advirtiera que la situación en México podría escalar a un tema de alcance global.
Mientras tanto, las familias mantienen una postura firme: sin presión internacional, sin supervisión externa y sin voluntad real de las autoridades, la búsqueda de sus seres queridos seguirá recayendo en quienes menos deberían cargar con esa responsabilidad.
El mensaje es contundente: México no solo enfrenta una crisis de desapariciones, enfrenta también una crisis profunda de credibilidad institucional.



