La indignación crece en la Ciudad de México tras los señalamientos contra Luis Eduardo Poletti Vega, titular de la Fiscalía Especializada en Desaparición de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, por presuntas prácticas de corrupción y omisiones graves en la búsqueda de la joven Edith Guadalupe.
De acuerdo con denuncias públicas, familiares de la víctima acusaron que, mientras solicitaban apoyo tras su desaparición, enfrentaron presunta indiferencia institucional y la exigencia de dinero para agilizar las investigaciones. Los señalamientos apuntan a que se habrían condicionado diligencias clave al pago de “mordidas”, en un contexto donde cada hora resulta crucial.
Asimismo, los familiares denunciaron que en un inicio las autoridades habrían minimizado el caso, sugiriendo esperar antes de activar protocolos de búsqueda, lo que obligó a la propia familia a emprender acciones por cuenta propia. Posteriormente, Edith Guadalupe fue localizada sin vida, lo que incrementó la presión social y mediática sobre la actuación de la fiscalía.
El caso ha desatado una ola de críticas contra la Fiscalía capitalina, al evidenciar posibles fallas en la atención a personas desaparecidas, así como un entorno de presunta corrupción y negligencia en momentos críticos.
Luis Eduardo Poletti Vega cuenta con trayectoria en procuración de justicia y encabeza el área responsable de investigar desapariciones en la capital; sin embargo, los señalamientos actuales colocan su gestión en el centro de la polémica, al cuestionar la eficacia institucional y la integridad de los funcionarios encargados de garantizar justicia.
Hasta el momento, se reporta la apertura de investigaciones internas y la posible separación de servidores públicos señalados, mientras se esclarecen los hechos.
El caso Edith Guadalupe reabre el debate sobre la crisis de desapariciones en el país y exhibe una problemática de fondo: familias que, ante la falta de respuesta oficial, terminan enfrentando solas la búsqueda de sus seres queridos.



