Ciudad de México, 1 de abril de 2026.— Lo que comenzó como una imagen viral terminó por costarle el cargo a una funcionaria de alto nivel en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Florencia Franco Fernández dejó su puesto como directora general de coordinación en medio de la polémica generada por fotografías en las que aparece tomando el sol desde una ventana de Palacio Nacional.
La salida se concretó este miércoles, luego de varios días de presión pública y cuestionamientos sobre la conducta de la funcionaria en uno de los recintos más emblemáticos del poder federal. El episodio, amplificado en redes sociales, expuso no solo una falta de criterio, sino también un problema de fondo sobre la disciplina y el uso de espacios institucionales.
Previamente, la presidenta Claudia Sheinbaum había confirmado que Franco Fernández fue sancionada, aunque sin detallar la naturaleza de la medida. Sin embargo, la renuncia deja claro que el costo político del incidente resultó insostenible.
La ahora exfuncionaria acumulaba más de cuatro años dentro de la SHCP, donde ocupó cargos relevantes, incluyendo el de asesora del entonces secretario Rogelio Ramírez de la O, lo que evidenciaba una trayectoria consolidada dentro del aparato hacendario.
El timing no pasó desapercibido. La salida ocurrió el mismo día en que la Secretaría de Hacienda entregó al Congreso los PreCriterios Generales de Política Económica 2027, uno de los documentos más relevantes para la planeación financiera del país. En ese contexto, el escándalo terminó por opacar un momento clave para la agenda económica federal.
Más allá de la anécdota, el caso reabre el debate sobre la ética pública y la congruencia en el ejercicio del servicio público. Porque mientras el gobierno federal insiste en discursos de austeridad y responsabilidad, episodios como este exhiben contradicciones que terminan por minar la credibilidad institucional.



