Oaxaca, Oax. La violencia política volvió a tocar la puerta, literalmente. Erasmo Medina, ex presidente municipal de Santa Cruz Xoxocotlán, fue asesinado a balazos la mañana de este martes en la entrada de un domicilio en el centro de ese municipio conurbado a la capital oaxaqueña.
Los primeros reportes refieren que el ataque ocurrió cuando la víctima salía de su vivienda. En la escena se desplegó personal ministerial y pericial, mientras la Fiscalía de Oaxaca inició carpeta de investigación para esclarecer el crimen y ubicar a los responsables.
El dato que agrava el caso es el de siempre y el que más duele: hasta el cierre de esta edición no se reportaban personas detenidas. Un exalcalde asesinado a plena luz del día, en su propia casa, y los agresores se esfuman.
El mensaje que deja un homicidio así no es solo el calibre de las balas, sino la certeza de la impunidad. Porque cuando se mata a un ex presidente municipal en la puerta de su hogar y no hay capturas inmediatas, la lectura pública se impone: quien disparó se sintió con margen para hacerlo y con tiempo para escapar.
Autoridades estatales informaron que las diligencias continúan para reconstruir la mecánica del ataque, revisar posibles líneas de móvil y rastrear a los agresores. En paralelo, el caso vuelve a tensar el clima en Oaxaca, donde los asesinatos de figuras públicas se han convertido en una alarma que suena, pero rara vez se apaga con justicia.




