Una misión médica destinada a salvar la vida de un menor con graves quemaduras terminó en tragedia este lunes, luego de que una aeronave de la Marina Armada de México se desplomara en inmediaciones de la Bahía de Galveston, en el sureste de Texas, cuando se preparaba para aterrizar en el Aeropuerto Internacional Scholes. El vuelo había partido de Mérida, Yucatán, como parte del apoyo permanente que la Marina brinda a través de la fundación Michou y Mau para el traslado urgente de pacientes pediátricos.
De acuerdo con los primeros reportes, el accidente dejó cinco personas fallecidas y cuatro sobrevivientes que fueron rescatados con vida. A bordo viajaban ocho pasajeros: cuatro integrantes de la tripulación naval y cuatro civiles, incluido el menor que recibiría atención médica especializada.
El impacto movilizó de inmediato a autoridades estadounidenses y mexicanas, que activaron protocolos de búsqueda y rescate en la zona costera de Galveston. La Secretaría de Marina confirmó que continúan las labores coordinadas para recuperar a todos los ocupantes y determinar las causas del desplome.
La tragedia ha generado consternación tanto en México como en la comunidad médica de apoyo a víctimas de quemaduras infantiles, pues este tipo de traslados representa una cadena de solidaridad y cooperación internacional para salvar vidas.
Hasta el momento, la SEMAR mantiene comunicación con las familias afectadas y ha reiterado su compromiso de esclarecer los hechos, honrando la labor del personal naval y civil que participaba en una misión cuyo único objetivo era brindar esperanza.



