La violencia ligada al crimen organizado volvió a escalar en Michoacán, luego de que autoridades estatales identificaran la operación de una célula integrada por más de 60 hombres armados de origen colombiano presuntamente vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), quienes mantienen presencia activa en al menos diez municipios de la entidad.
De acuerdo con investigaciones federales y estatales, este grupo opera en regiones estratégicas de la meseta purépecha y la cañada de los once pueblos, desplazándose en convoyes de entre ocho y diez camionetas fuertemente armadas.
Las autoridades ubican actividades criminales en municipios como Zamora, Jacona, Tangamandapio, Tangancícuaro, Chilchota, Charapan, Paracho, Cherán, Nahuatzen y Los Reyes, donde la disputa territorial entre el CJNG y organizaciones rivales ha provocado enfrentamientos, bloqueos carreteros, ataques armados y un clima permanente de terror entre la población.
Las investigaciones apuntan a que varios de estos sujetos cuentan con entrenamiento militar y experiencia en manejo de explosivos, drones y tácticas de combate irregular, lo que ha elevado el nivel de violencia en la región.
En los últimos meses, fuerzas de seguridad han detectado el uso de minas artesanales, drones explosivos y emboscadas dirigidas contra corporaciones policiacas y elementos del Ejército Mexicano, principalmente en comunidades indígenas y zonas serranas de Michoacán.
La creciente participación de extranjeros dentro de las estructuras del narcotráfico encendió nuevamente las alertas de seguridad nacional, debido a la capacidad operativa y el nivel de armamento que estos grupos criminales han demostrado en territorio mexicano.



