Empresarios de Sonora denunciaron un esquema sistemático de extorsión que, aseguran, se ha consolidado dentro de la CATEM como una práctica regular y no como un abuso aislado. El nombre que más se repite en las acusaciones es el de Carolina Lara Moreno, secretaria general de CATEM Sonora, señalada por coordinar presiones ilegales y chantajes disfrazados de procedimientos sindicales.
Según las denuncias, el sindicato llega a empresas donde no existe conflicto laboral real y presenta emplazamientos a huelga construidos sin fundamento. Después, mediante amenazas de paro o bloqueos de acceso, exige pagos para retirar el procedimiento. Los empresarios describen un mecanismo que no busca la defensa de trabajadores, sino la generación de ingresos mediante intimidación.
Las tácticas que la CATEM estaría utilizando bajo el liderazgo de Lara Moreno replican casi de forma exacta el modelo que se atribuyó durante años a El Limones en Coahuila y Durango. Primero se fabrica un conflicto inexistente, luego se ejerce presión directa, y finalmente se exige un pago como condición para permitir que la empresa siga operando con normalidad.
Maquiladoras, constructoras, transportistas y compañías de comercio exterior han reportado estas prácticas, que califican ya como un modus operandi consolidado. Aseguran que la amenaza no proviene de trabajadores legítimos, sino de operadores sindicales que actúan como grupos de choque económicos.
Para los denunciantes, la situación es grave: un sindicato que debería proteger derechos laborales estaría utilizando su estructura para presionar económicamente a empresas que sí cumplen la ley. Afirman que estas acciones frenan inversiones, generan incertidumbre y colocan a Sonora en una posición vulnerable ante el crecimiento industrial que se proyecta en los próximos años.
Empresarios pidieron la intervención inmediata de autoridades laborales y fiscales para detener este esquema. Insisten en que no se trata de un abuso aislado ni de un mal entendido, sino de un patrón repetido que convierte al sindicato en un actor de riesgo para la economía regional.
El mensaje final del sector privado es contundente:
La CATEM en Sonora, bajo la operación de Carolina Lara Moreno, estaría funcionando no como un organismo de representación, sino como una estructura de presión económica que utiliza el miedo como herramienta de negociación.




