El golpe más certero contra la estructura del Cártel de Caborca en el sur de Quintana Roo llegó este fin de semana: Heydi Esmeralda “N”, conocida por autoridades y pobladores como “La Quintero”, fue capturada durante un megaoperativo interinstitucional que incluyó 15 cateos simultáneos en la comunidad de Limones, municipio de Bacalar.
Su detención no es una más. Las primeras investigaciones apuntan a que esta mujer, familiar directa de Jesús “N”, alias “Pelusa” —cabecilla criminal abatido por autoridades— era la principal incitadora de los bloqueos, quema de vehículos y disturbios que paralizaron la carretera federal 307. Utilizó grupos de WhatsApp para movilizar a la base social del Cártel de Caborca, presionando a los pobladores a actuar como escudo criminal para desestabilizar la zona.
El operativo dejó ocho detenidos —cuatro hombres y cuatro mujeres—, todos presuntos integrantes o colaboradores del grupo delictivo que mantiene asfixiada a la región mediante narcomenudeo, extorsiones, homicidios y control territorial. Entre los capturados también figura Santos Eduardo “N”, quien ya contaba con una orden de reaprehensión por lesiones calificadas.
En los cateos se aseguraron drogas, cinco vehículos (uno de ellos blindado) y tres motocicletas, evidencia del poder operativo que este brazo criminal mantenía. Además, 14 inmuebles quedaron asegurados y bajo resguardo de la Fiscalía General del Estado.
La caída de “La Quintero” representa un golpe directo al corazón de la estructura que ha usado a civiles como herramienta de presión, disfrazando violencia criminal de supuestas “protestas comunitarias”. Con la captura, las autoridades buscan desarticular la red que manipulaba a la población para bloquear caminos, generar caos y desafiar al Estado.
Ahora, los ocho detenidos quedaron a disposición de la autoridad competente, que en las próximas horas definirá su situación jurídica. Entretanto, el mensaje del operativo es claro: en Limones, el dominio del Cártel de Caborca empieza a resquebrajarse.





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