Cancún, Quintana Roo.— Una joven elemento activo de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo se encuentra grave tras ser atropellada y arrastrada por su pareja sentimental, ex elemento de la misma corporación, en un hecho que ya es investigado como intento de homicidio y que vuelve a poner bajo la lupa los exámenes de control y confianza aplicados al personal de seguridad y procuración de justicia.
La agresión ocurrió alrededor de las 21:45 horas sobre la avenida Lakin, a la altura del fraccionamiento Prado Norte, en la Supermanzana 260 de Cancún. De acuerdo con los primeros reportes, la víctima —de entre 20 y 25 años— sufrió fracturas en ambas piernas, por lo que su estado de salud fue reportado como delicado.
Según el testimonio recabado por autoridades, la joven acudió al lugar tras ser citada por su pareja. Durante el encuentro, la discusión escaló y el sujeto intentó agredirla físicamente. Ella optó por retirarse caminando; minutos después, el agresor abordó su vehículo, la embistió, le pasó por encima y la arrastró varios metros, para luego huir a gran velocidad.
De manera preliminar, el ataque estaría vinculado a la negativa del hombre a aceptar la ruptura sentimental, un móvil que, de confirmarse, exhibe conductas violentas y de alto riesgo en alguien que portó placa y formación institucional.
Testigos alertaron al 911 al ver a la joven tendida en el pavimento. Paramédicos de una empresa privada le brindaron los primeros auxilios y la trasladaron de urgencia a un hospital.
Más allá del hecho criminal, el caso reabre una pregunta incómoda y urgente: ¿cómo ingresan —y egresan— de las corporaciones personas que no acreditan estabilidad emocional, autocontrol ni confiabilidad? Los exámenes de control y confianza están diseñados para prevenir precisamente estos escenarios. Sin embargo, una y otra vez, los hechos desmienten su eficacia real o evidencian fallas en su aplicación, seguimiento y depuración.
La Fiscalía informó que ya se inició la carpeta de investigación para localizar y detener al presunto responsable. Mientras tanto, la ciudadanía vuelve a exigir rendición de cuentas, auditorías serias a los procesos de evaluación y cero tolerancia a perfiles que representan un riesgo dentro y fuera de las instituciones. En Cancún, la confianza no se declara: se demuestra.




