SALINA CRUZ, OAX. — En un atentado ocurrido la mañana del lunes en el estacionamiento del centro comercial Plaza Pabellón, en el municipio de Salina Cruz, región del Istmo de Tehuantepec, fue asesinado a balazos el líder sindical Noé Pérez Urquidi, secretario general de la CATEM en la zona.
Los agresores abrieron fuego y huyeron de inmediato, dejando la escena envuelta en confusión y temor. El crimen ocurre en un contexto donde la CATEM mantiene una fuerte participación en obras de infraestructura y transporte de materiales en la región, lo que ha generado tensiones con otros grupos gremiales y económicos.
Impacto político local
El homicidio sacudió el panorama político y sindical de Oaxaca. La muerte de Pérez Urquidi evidencia los riesgos que enfrentan los líderes gremiales en zonas donde la disputa por el control de obras públicas y contratos laborales suele cruzarse con intereses políticos y empresariales.
El hecho también representa un golpe para el gobierno estatal, que enfrenta críticas por el incremento de agresiones contra dirigentes sociales y sindicales, lo que pone en entredicho la seguridad y gobernabilidad en el Istmo de Tehuantepec.
Reacción oficial y líneas de investigación
La Fiscalía General del Estado confirmó el inicio de las investigaciones y el despliegue de un equipo especializado en la región para esclarecer los hechos. De acuerdo con los primeros reportes, Pérez Urquidi había salido de un restaurante dentro del complejo comercial cuando fue interceptado por sujetos armados que le dispararon a quemarropa.
Las autoridades analizan diversas líneas de investigación, entre ellas la posible relación del crimen con disputas sindicales o económicas, dado que la víctima encabezaba una estructura que ha tenido presencia en proyectos estratégicos del sur del país.
Lo que está en juego
El asesinato del dirigente de la CATEM se interpreta como un mensaje de poder y advertencia en una región donde los sindicatos compiten por espacios de influencia en la obra pública y el transporte. Además, abre un nuevo frente de presión para los gobiernos estatal y federal en materia de protección a líderes laborales y transparencia en la asignación de contratos.
Políticamente, la muerte de Pérez Urquidi podría alterar los equilibrios internos del sindicalismo en Oaxaca, donde la CATEM ha mantenido cercanía con actores de Morena y ha sido un actor clave en la negociación de proyectos estratégicos del Istmo.
Conclusión
El asesinato de Noé Pérez Urquidi trasciende lo sindical: refleja la fragilidad del sistema de protección a líderes sociales y el peso de los intereses económicos en una de las regiones más estratégicas del país. La violencia vuelve a manchar el mapa político de Oaxaca y deja al descubierto la urgencia de restablecer condiciones de seguridad y justicia en el ejercicio del liderazgo gremial.



