Chilpancingo, Guerrero.— La violencia volvió a sacudir el escenario político de Guerrero con el asesinato de Nadia Vehurini Matadama Díaz, médica y dirigente municipal de Movimiento Ciudadano (MC) en Tlapehuala, quien fue atacada a balazos en Chilpancingo.
De acuerdo con los primeros reportes, sujetos armados ingresaron al domicilio donde se encontraba la dirigente y dispararon contra ella. Un familiar habría alertado a los servicios de emergencia después de escuchar las detonaciones; posteriormente se confirmó que la víctima ya no presentaba signos vitales.
Matadama Díaz combinaba su actividad política con el ejercicio profesional de la medicina. Además de encabezar la estructura municipal de Movimiento Ciudadano en Tlapehuala, tenía antecedentes de participación política y previamente había estado vinculada al PRI.
El asesinato provocó una inmediata reacción de Movimiento Ciudadano. La dirigencia del partido condenó el crimen y exigió una investigación inmediata, exhaustiva, imparcial y con perspectiva de género que permita determinar el móvil, identificar a los responsables materiales y esclarecer plenamente los hechos.
Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional de MC, también exigió una investigación responsable, exhaustiva y transparente, además de expresar solidaridad con familiares y personas cercanas a la víctima.
El homicidio adquiere una dimensión política adicional debido al cargo partidista que desempeñaba Matadama Díaz. Hasta ahora, sin embargo, no existe información pública suficiente para establecer que su actividad política haya sido el móvil del ataque, por lo que corresponderá a la Fiscalía de Guerrero determinar las líneas de investigación y establecer si existe alguna relación entre el crimen y sus actividades públicas o profesionales.
Movimiento Ciudadano pidió que la condición de mujer de la víctima también sea considerada en las investigaciones y advirtió que la violencia contra las mujeres no puede normalizarse en Guerrero ni en ninguna otra parte del país.
Hasta el momento no se ha informado públicamente sobre personas detenidas por el asesinato.
El crimen de Nadia Vehurini Matadama Díaz vuelve a colocar bajo presión a las instituciones de seguridad y procuración de justicia de Guerrero, en una entidad donde la violencia ha alcanzado en distintas ocasiones a autoridades, dirigentes partidistas y otros actores de la vida pública.
Ahora el desafío para las autoridades no será únicamente identificar a quienes dispararon, sino determinar quién ordenó el ataque, cuál fue el móvil y si detrás del homicidio existe una estructura criminal o algún interés relacionado con las actividades de la víctima.
La exigencia política es concreta: que el asesinato no termine convertido en una estadística más y que las investigaciones lleguen hasta sus últimas consecuencias.




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