El nivel de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzó la cifra récord de 400,03 partes por millón (ppm), según lo detectó el centro de monitoreo en Mauna Loa, Hawai, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su sigla en inglés). La concentración de CO2 en la atmósfera superó por primera vez en la historia reciente la frontera simbólica de las 400 partes por millón.
El aumento no es una sorpresa para los científicos. La evidencia es concluyente de que el fuerte crecimiento de las emisiones globales de CO2 como consecuencia de quemar carbón, petróleo y gas natural está impulsando esta aceleración.
Si bien los valores máximos registrados en el hemisferio norte en primavera han rebasado ya el nivel de 400 ppm, la concentración media mundial anual de CO2 superará ese umbral en 2015 o2016.
Para tener una idea, los niveles previos a la era industrial eran de 280 ppm y la última vez que los niveles de CO2 se mantuvieron de forma estable por encima de 400 ppm fue entre 3 y 5 millones de años atrás, cuando el clima de la Tierra era mucho más cálido y los humanos modernos no existían.
En ese momento, el Ártico no tenía hielo y el nivel del mar era 40 metros más alto que el actual.
Como si fuera poco, a la presencia de dióxido de carbono, generada principalmente por la quema de combustibles fósiles, se le suma la presencia de otros gases contaminantes, lo que asciende a una concentración de 478 ppm de gases que están causando el calentamiento global.
¿Y qué significa esto?
En primer lugar, que la ansiada meta de mantener el incremento en la temperatura del planeta por debajo de los dos grados centígrados es cada vez más difícil de alcanzar, en especial porque el aumento en los niveles de CO2 se está produciendo 75 veces más rápido que en el tiempo preindustrial.
Grandes inundaciones, aridez, mayor intensidad de fenómenos como huracanes y olas de calor, pérdida de cosechas, escasez de agua y extinción de especies serán algunas de las consecuencias. Por ejemplo, los científicos han estimado que 360 ppm de CO2 es el límite de sobrevivencia de los arrecifes de coral, por lo que estos ecosistemas podrían desaparecer este mismo siglo.
Entonces, ¿qué hacer?
La inacción es también una decisión, por lo que hay que asumir la responsabilidad que nos corresponde como país, región, sector, comunidad o individuo en la reducción de emisiones, pero definitivamente adaptarnos también a las consecuencias del cambio climático. Nuestra región en general, forman parte de una de las zonas más vulnerables del planeta al calentamiento global.
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