Tan solo una hora después de cerradas las urnas, se anunció que el acuerdo final de paz, firmado entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC el pasado 26 de septiembre en Cartagena, fue rechazado por más de 6 millones de personas.
El No recibió 6.426.615 votos mientras que el Sí obtuvo 6.359.643 , cuando se contabilizaba el 99,69 % de las mesas de votación y se supo que el resultado no cambiaría.
El suspenso sobre si se superaba el umbral, que dominó buena parte de los análisis de los días previos, rápidamente dio paso al suspenso sobre si ganaría el Sí o el No y contradijo lo que preveían las encuestas, según las cuales el Sí ganaría al menos con el 62% de los votos.
¿Qué viene?
Aunque el Gobierno siempre fue muy claro en que de ganar el No es imposible renegociar el acuerdo final que se negoció durante cuatro años en La Habana con el apoyo de Cuba y Noruega como países garantes y de Venezuela y Chile como países acompañantes, para la mayoría de los expertos lo que prevalece en este momento es la incertidumbre.
El histórico plebiscito de este 2 de octubre -segundo que se realiza en Colombia después del de 1957, que dio fin a una guerra no declarada explícitamente entre los dos principales partidos políticos, Liberal y Conservador- era la oportunidad de darle vía libre al desarme de la guerrilla más antigua de Latinoamérica.
Cálculos del Gobierno y de organizaciones independientes estiman que las FARC tienen hoy entre 7.000 y 8.000 combatientes y unos 6.000 milicianos (no están armados pero participan en redes de apoyo). La mayoría de ellos, de acuerdo con lo pactado en Cuba, serían beneficiados con una amplia amnistía.



