Luego de la amenaza que significó la depresión número 9, en un amplio recorrido realizado por los reporteros de los Diarios POR ESTO!, se comprobó que en más de 30 comunidades a lo largo de la geografía quintanarroense, la coordinación de la ciudadanía con sus autoridades arrojó un resultado positivo, pues no se reportaron afectaciones de gravedad.
Aún cuando estas comunidades no padecieron el problema de las inundaciones que se esperaba producto de las fuertes lluvias, enfrentan un problema mucho mayor, ya que se encuentran en completo abandono por parte de sus autoridades, problemática que ha dejado a sus habitantes viviendo en inhumanas condiciones, en un área que asemeja estar olvidada de la mano de Dios y del mundo.
Durante este día, reporteros de los Diarios POR ESTO! se dieron a la tarea de realizar una cobertura total en más de 30 comunidades a lo largo de la geografía quintanarroense, comprobando con ello que los escurrimientos e inundaciones esperadas resultaron mínimos, por lo que la amenaza de la depresión tropical número 9 transcurrió sin novedad en la región.
Esto fue gracias a que los remanentes de dicho fenómeno meteorológico, estacionaron sus bandas nubosas unos 60 kilómetros antes de llegar a la cordillera de Escárcega, por lo que no se registraron incidentes o afectaciones de gravedad en las zonas rurales de la entidad.
Desde muy tempranas horas de este jueves, se hicieron recorridos en las comunidades donde se habían pronosticado las mayores afectaciones a causa de las lluvias, abarcando desde la ruta Bacalar-Nuevo Becar, pasando por poblados como Reforma, Altos de Sevilla, Río Verde, El Cedralito, Gallito, Melchor Ocampo, Miguel Alemán, Nuevo Canaán, 5 de Mayo, California, Veracruz, entre otros.
También se visitaron comunidades de la zona limítrofe con Campeche, cubriendo la ruta Escárcega-Arroyo Negro, y pasando por poblados como Dos Aguadas, Santa Rosa, El Cibalito, El Tesoro, Alacranes, Pioneros del Río, Tres Garantías, Los Ángeles, entre otros.
Es precisamente en la ruta Escárcega-Arroyo Negro, donde se encuentran las comunidades en conflicto limítrofe con Campeche, y son regiones que muestran tristeza y desesperanza entre sus habitantes, pues éstos no reciben apoyo ni por parte de autoridades de Campeche ni por parte de las de Quintana Roo.
Para llegar en automóvil desde Chetumal hasta la comunidad de Arroyo Negro, uno tiene que recorrer una distancia aproximada de 678 kilómetros, haciendo un viaje de alrededor de 7 horas.
Esta región se caracteriza por tener una geografía montañosa y selvática, ofreciendo bellos paisajes donde diversidad de árboles y grandes cerros convergen en armonía con caminos muy angostos, con constantes subidas y bajadas.
Habitantes entrevistados en estas zonas, dijeron que afortunadamente no habían caído tantas lluvias como se esperaban, como el señor Raúl Alonzo, quien dijo que “hasta ahora seguimos tranquilos, no hemos tenido la necesidad de tomar medidas de seguridad o de acudir a algún refugio, nuestras actividades del día siguen de manera normal”.
Para estos pobladores, las lluvias han tocado muy tardíamente a sus puertas, pues las precipitaciones les ayudan en el tema de la agricultura, que es una de sus principales fuentes de alimentación.
Alfredo Hernández, quien dijo que se han mantenido tranquilos ante la contingencia, pues para ellos es normal la presencia de lluvias en estas fechas, mencionó que “ya estamos acostumbrados, y al contrario nosotros sí estamos esperando las lluvias para que nos ayuden con las cosechas”.
Mediante el recorrido realizado, este importante medio informativo constató que las principales secuelas dejadas por las lluvias fueron las de ligeros escurrimientos, los cuales causaron un mínimo incremento en el nivel del agua de los ríos y aguadas de la región.
Otra afectación observada fue la de inundaciones en algunas casas, como en la comunidad de Dos Aguadas, donde hubo viviendas que por estar a desnivel con la calle, tuvieron notorios estancamientos de agua.
La inconformidad predominó en las opiniones vertidas por los diversos entrevistados, los cuales reprocharon a sus autoridades la seria desatención en la que tienen esta zona, y reflejo de este abandono, es que hubo quienes refirieron que la información y apoyo durante esta contingencia fue nula.
Isabel y Elza García, habitantes de la comunidad Dos Aguadas, misma que se ubica en la zona limítrofe con Campeche, dijeron que ni por parte de autoridades del Gobierno de Campeche, ni por parte de las del Gobierno de Quintana Roo, habían recibido información alguna sobre la contingencia padecida, explicando que únicamente se han estado informando gracias a la televisión.
“Para nosotros sería bueno que nos lleguen las lluvias porque sólo así tendríamos el apoyo de nuestros políticos, esos sólo se aparecen cuando es época de campaña, y después ya no vuelves a saber de ellos”, dijeron las entrevistadas.
Durante este amplio recorrido, se observó a autoridades del Ayuntamiento de Othón P. Blanco monitoreando las comunidades del área limítrofe con Campeche, realizando diferentes labores como la inspección de todos los cruces de agua en la región, esto con el objetivo de detectar si existía algún crecimiento inusual del nivel del agua, o alguna otra anomalía que pudiese representar un riesgo o señal de alerta para los pobladores.
En el lugar se entrevistó oportunamente a Felipe Fuentes, trabajador del área de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, quien sostuvo que, de acuerdo a los reportes emitidos por autoridades de Escárcega, a partir de ahí y hacia la zona de Campeche es donde se dieron las mayores afectaciones, las cuales incluyeron inundaciones a causa de las lluvias y escurrimientos.
Lo anterior se debe a que la mayor parte de las bandas nubosas de la depresión número 9 se mantuvieron estacionarias aproximadamente 60 kilómetros antes de llegar a la cordillera de Escárcega, por lo que la geografía de la región ayudó a que los escurrimientos no impactaran las comunidades quintanarroenses visitadas.
“Nos encomendaron checar los niveles de las corrientes de los ríos, y pasar a todos los poblados que siempre tienen problemas de inundaciones, para checar en qué condiciones se encuentran. Afortunadamente ya visitamos diversos poblados sin registrar mayor novedad, todo está en orden y sin que exista riesgo alguno para los habitantes de la zona”, concluyó Felipe Fuentes.
Resulta grato el que los poblados visitados hayan salido ilesos del impacto de las lluvias, pero resulta triste que enfrenten un abandono total por parte de sus autoridades, pues basta con un simple recorrido para darse cuenta de las deplorables condiciones en las que sus habitantes viven, quienes tienen muy escasas oportunidades de trabajo, por no decir nulas, dedicándose la mayoría a la agricultura y a la cría de animales de granja, e incluso, muchos de estos esperando la primera oportunidad de dinero que “les caiga”, sin importarles que provenga de un acto lícito o no.
La primera impresión que estos poblados dan, es que parecen haber sido olvidados por la mano de “Dios y del mundo”, pues no cuentan con señal de telefonía celular; gran parte de sus caminos están deteriorados; reciclan el agua de lluvia a través de grandes contenedores; no cuentan con centros de salud, y los que hay están cerrados o sin medicinas; no existe presencia policial alguna ni por parte de las autoridades de Campeche ni de Quintana Roo; viven expuestos a plagas de mosquitos y en condiciones insalubres; entre otras muchas afectaciones que, la mayor parte de los citadinos no podrían soportar siquiera un día de estancia.
Entre los aspectos que más resaltan en estos lugares, es que los animales de granja como gallinas, pavos, patos, polluelos, cochinos, caballos, entre otros, los hay por montones y caminando tranquilamente por las calles, casas y terrenos, convirtiéndose con ello en un adorno más de todo este rural panorama.
Pero no todos estos animales se la viven bien, pues los caballos, que son el principal medio de transporte en estos lugares, lucen famélicos, esforzándose por mantenerse de pie, algunos cundidos de garrapatas, y con expresiones que reflejan tristeza esperando el más pronto final.
Resulta lamentable, que precisamente esta región esté en disputa entre las autoridades de Quintana Roo y de Campeche, pero que este conflicto sea únicamente en cuestión de palabra, porque cuando se trata de acciones, la atención y ayuda parece no existir para los pobladores, por parte de ninguno de los gobiernos en disputa.
A través de POR ESTO!, habitantes de Arroyo Negro y comunidades vecinas, lanzaron un “S.O.S” a sus autoridades, señalando que a ellos poco les importa el conflicto limítrofe en el que se encuentran, sino que lo verdaderamente importante es que se les dé mejores expectativas de vida.
Fuente: (Por Esto!)



