Luego del traslado del grupo de los 10 “Sureños” al Centro de Reinserción Social (Cereso) de Chetumal, se han incrementado las amenazas hacia custodios de Cancún e incluso, elementos de la policía estatal por parte de algunos reos que están vinculados a esta peligrosa pandilla.
De hecho, entre las amenazas rezan señalamientos directos en contra de Joel Flores Cardoso, alcaide suspendido del cargo, pero que aún sigue moviéndose dentro del penal y a quien acusan de no haber cumplido el trato que habían hecho con él para evitar que se hiciera el movimiento de los reos a la capital del Estado.
“Hay unos ‘Sureños’ que todavía están en la celda de la zona de Albatros, quienes les han expresado a los celadores que les llevan su comida, que Joel Flores no se la va a acabar por no haber cumplido el trato que había hecho con ellos”, expresó una fuente del centro de reclusión.
Agregó que incluso, el señalamiento de amenaza directa se enfoca en que ya tienen ubicada a su familia, puesto que le habían pagado un buen “billete” para que no los movieran y aun así se procedió al traslado.
La fuente insistió que cada día que pasa, la tensión dentro de la cárcel de Cancún es mayor, pero que ésta se duplica los días de visitas, pues existe el temor que de un momento a otro estalle un nuevo conflicto.
De hecho, trascendió que a pesar de que existe la orden de que internos del área de la “I”, zona que últimamente se ha mantenido tranquila, no cruce al cuadro, en días pasados Joel Flores Cardoso ordenó a un grupo de éstos a que pasara para jugar un partido de futbol con los reos de este otro lado.
“Si estos sujetos hubieran querido, arman un desmadre y vuelve a estallar la cárcel, pero creo que sólo están midiendo y saben que ahorita hay tantos problemas en la cuestión administrativa y operativa, que en cualquier momento podrían aprovecharlo”, recalcó otra fuente del mismo penal.
Y así, dentro de todo esto, la situación del traslado de los 10 “Sureños”, pues en realidad no cambiará nada de lo que pasa en la cárcel, donde la corrupción sigue creciendo e incluso, son tantos los privilegios que tienen los internos y por los cuales pagan, que esto en cualquier momento se podría revertir.



