Ex ruletero pide la intervención de la dirigencia del Sindicato de Taxistas “Andrés Quintana Roo” para que se resuelva la injusticia y robo de la que son víctimas por uno de sus socios de nombre Rodolfo Gamboa.Gerardo Pineda Barranco y su esposa Nereyda Sandova Martínez, informaron que hace un par de años compraron en 60 mil pesos un tsuru a Gamboa, el cual estuvo conduciendo durante una temporada hasta que el sindicato le retuvo el vehículo por un adeudo de 10 mil 300 pesos por concepto de cuota (defunciones).
Sin trabajo en Cancún, Pineda Barranco buscó mejores horizontes en Los Cabos, lo que le permitió reunir el dinero necesario para que su mujer fuera a pagar el adeudo y recuperar el vehículo.
El caso es que en el sindicato no se lo aceptaron porque el vehículo no se encontraba en el corralón, y según los registros, el vehículo entró a éste en noviembre de 2014 y en diciembre de ese mismo año salió, es decir, no se lo regresaron a ellos sino a Gamboa, quien mostró copias de documentos pero no la factura original que la pareja muestra.
Desde diciembre de 2014 a septiembre de 2015 el taxi con número económico 1386 estuvo circulando, generado obviamente ganancias de 500 pesos en promedio diario pero a su antiguo dueño a quien el sindicato se lo entregó con mostrar únicamente copias.
Todo este tiempo los legítimos dueños han intentado recuperar el vehículo pero en el Sindicato les responden que se los darán si antes entregan la factura y ante los intentos que han hecho por presentar una denuncia penal se la rechazan y hasta un abogado que contrataron les dejó tirado el caso con el argumento de que se enfrentaban a una organización muy poderosa y no iban a lograr nada.
El matrimonio señala que al parecer no son los únicos a los que Rodolfo Gamboa ha defraudado, sino que hay ya dos denuncias más en su contra pero el hombre se jacta de tener mucho poder y que las autoridades no le hacen nada.
Comentaron que desde que fueron informados de que el vehículo se encuentra nuevamente en el corralón del sindicato fueron a verlo y resulta que está muy averiado, con asientos viejos, las llantas cambiadas, con golpes, prácticamente inservible.
Por esa razón exigen que les devuelvan el vehículo tal como lo compraron, los 60 mil pesos que pagaron por él o las ganancias que durante estos meses tuvo quien se los vendió al haberlo mantenido en servicio.



