El Gobierno de Portugal frenó, por ahora, la extradición de Simón Levy Dabbah, dándole al exfuncionario un respiro político y jurídico que representa un revés directo para la Cuarta Transformación, que había apostado por traerlo de vuelta a México para enfrentar sus procesos penales.
El Tribunal de Apelación de Lisboa declaró inadmisible la solicitud presentada por autoridades mexicanas, lo que provocó el archivo definitivo del trámite. La decisión no lo absuelve de las acusaciones en México, pero sí lo mantiene fuera del alcance inmediato de la justicia mexicana.
Este desenlace golpea a la narrativa de la 4 T, que ha intentado mostrar avances contundentes en materia de combate a la impunidad. El caso se volvió especialmente incómodo después de que, meses atrás, la Fiscalía capitalina asegurara que Levy había sido detenido en Portugal y sujeto a medidas cautelares, mientras él negaba públicamente esa versión.
La resolución portuguesa no solo deja en evidencia la falta de coordinación internacional del gobierno mexicano, sino que, políticamente, permite que Simón Levy aparezca como quien le gana, por ahora, la partida a la 4 T, al lograr que un tribunal europeo cierre la puerta a su extradición.
El episodio podría influir en la percepción pública sobre la capacidad real del Estado para perseguir casos de alto perfil, especialmente cuando involucran a personajes con recursos, conexiones internacionales y una fuerte presencia en el debate mediático.




