La administración pública no es de improvisación, mucho menos para “experimentar” el primer año, “construir” obra en el segundo y “consolidar” en el tercero, eso demuestra la ignorancia de quienes así piensan.
En ese contexto, el caso del presidente muniacipal de Benito Juárez, Remberto Estrada Barba es digno de análisis, pues es un político joven que inició con “el pie derecho”, arropado por líderes de viejo cuño como Emilio Gamboa Patrón, Jorge Emilio González Martínez, Félix González Canto y hasta de Roberto Borge Anglo, por mencionar algunos. Así logró ser el presidente estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) del 2011 al 2015; regidor de Benito Juárez en la administración del perredista Julián Ricalde Magaña (2011-2013); diputado local del 2013 al 2015 y su antepenúltimo cargo fue diputado federal del 2015-2016 para luego presentarse a las urnas y ganar la presidencia municipal el año pasado.
Hasta el momento de ser diputado federal, Estrada Barba dio la apariencia de ser una “estrella política” en pleno ascenso, muy dinámico, manejo de imagen adecuada y parecía que nada podría estorbar su propósito de llegar a ser el gobernante del estado, por ello debería seguir la ruta de todos los políticos exitosos, tener cargo en el partido y haber sido legislador, pero no contaba que se tropezaría en la presidencia municipal más importante de Quintana Roo, la de Benito Juárez, donde está asentado Cancún.
La lógica es que mientras estuvo como legislador y la responsabilidad de un cargo no cae directamente en él, parecía que tenía éxito, porque es fácil replicar leyes que se aprueban a nivel nacional, de manera local; es fácil ser regidor, pues la responsabilidad de administrar no cae sobre ti; aún es más fácil, dirigir un partido emergente con los recursos públicos que se recibe por parte del Instituto Nacional Electoral. Lo difícil viene cuando te toca administrar, dirigir un equipo, tomar decisiones, escuchar a la gente e ir “de puerta en puerta” para conocer la necesidad de la ciudadanía.
En este año de gobierno, Remberto Estrada Barba ha demostrado que no puede con el cargo de la administración, no lo digo yo, líderes de opinión y ciudadanía en general dicen que “el pobre presidente no sabe ni dónde está parado”. No pudo en un año unir a su cabildo, “se lo comen vivo” concejales como Gregorio Sánchez Martínez y Antonio Meckler Aguilera, las decisiones que ha tomado en materia de seguridad no han sido las correctas, ni si quiera conoce por qué la Secretaría de Gobernación (Segob) le decretó alerta de género al municipio; ya tiene problemas con la recoja de basura, y por lógica, las inundaciones en las principales calles y avenidas de la ciudad, que después de las lluvias queda como una zona de guerra.
Si pensaba en la reelección, se las verá muy difícil, porque Cancún es una palestra que te da proyección para que el político pueda crecer, o también es una tumba de la que al político le costará levantarse, ejemplos hay muchos. Lo único que le queda es buscar la senaduría por la vía plurinominal, porque a Remberto los problemas y necesidades del municipio lo tienen ahogado.
SASCAB
El político José Luis Ross Chalé dijo en el programa Póker Quintana Roo, que realizan los periodistas Clicerio Cedillo, Jorge Castro, José Ramírez y Martín G. Iglesias, que el único partido que tiene “un lingote de oro” en su estructura es el PRI; que ya el CEN de su partido ya le pidió su currículum para considerarlo en el 2018, no hay que perderlo de vista.



