A punto de iniciar las campañas políticas para la renovación de las diputaciones del Congreso de la Unión, y antes de que los quintanarroenses seamos apabullados con decenas de promesas de un mundo mejor, A TIRO DE PIEDRA propone una serie de cuestionamientos básicos para conocer la calidad de propuesta de quienes aspiran a sentarse en una curul de San Lázaro a partir del 01 de septiembre próximo.
Ninguna de las preguntas tiene “jiribilla”, pretende conocer exactamente lo que se pregunta, así que, si algún aspirante tiene respuestas al respecto y quiere compartirlas en este foro, puede hacerlas llegar al correo[email protected], no estaría nada mal que los que ahora aspiran a representarnos muestren “qué armas portan”, para competir por la nada despreciable dieta de tres años.
En un contexto en el que muchas reformas se aprobaron, y en aras de ser neutral con respecto a los resultados de las mismas, habría que cuestionar a ¿cuál de las reformas aprobadas en la presente administración federal propondrían cambios, específicamente en qué rubros y cuál es su argumentación para ello? Porque seguramente habrá quien diga que nada se ha logrado y quien asegure que los beneficios apenas vienen, pero presentar propuestas concretas es la tarea real del legislador, no la de publicista o mero detractor ¿no cree?
Por otra parte, y a propósito de los “moches” y las autoasignaciones de recursos para “gestión” en sus distritos, valdría la pena que nos dijeran los aspirantes si están de acuerdo en que a cada diputado federal se le otorguen recursos para destinarlos a diversas obras en sus respectivos distritos, o consideran que deben ser las autoridades federales, estatales y municipales las que los ejerzan para satisfacer las necesidades sociales. Por supuesto, esperamos una respuesta fundamentada.
Y por cierto, ahora que el Inegi ha publicado límites diferentes a los que constitucionalmente corresponden al estado, y dado que no todo en la entidad es turismo o cambios de horario, por lo menos para los habitantes del centro y sur es fundamental conocer la postura de los aspirantes con respecto al conflicto limítrofe de nuestra entidad con los estados de Campeche y Yucatán, qué tanto conoce del mismo y cuál ha sido su involucramiento directo o indirecto con el tema; así, de manera específica, para evitar discursos sin fondo.
Porque promesas habrá muchas, pero qué tal si preguntamos de una vez a los que quieren ser diputados si estarían dispuestos a desobedecer la estrategia, instrucción o “línea” de su partido en aras de defender los intereses de sus representados; tome como ejemplos la aprobación del IVA, la reforma hacendaria o la energética, y la actuación de los actuales diputados federales por Quintana Roo, ¿habrá quien realmente “saque el pecho” en favor de quienes los voten? Parece una pregunta fundamental para normar el criterio del elector quintanarroense.
Seguramente habrá más preguntas, como si es necesario que los legisladores federales deban tener una formación académica mínima y si impulsarán alguna modificación legislativa al respecto; o si consideran que la firma pública de compromisos los compromete realmente a cumplirlos, o en la debacle económica nacional ¿ya nadie recuerda el “te lo firmo y te lo cumplo”?
Para unos la campaña más simple es el denuesto, para otros es simple proponer lo que ya está en los planes de gobierno, así que dígannos a todos, mínimamente, tres acciones específicas, no vagas o ya contenidas en programas federales, que realizarán para beneficio de los quintanarroenses.
Jugar con los anhelos ciudadanos para llegar al poder es común, proponer sin compromiso, jurar defender el beneficio ciudadano y terminar anteponiendo los intereses partidistas. Los cuestionamientos ahí están, esperaremos respuestas desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.



