Luis Videgaray, tarde que temprano, volverá al Gobierno Federal en una posición, más que privilegiada, esencial ante el reto que se viene: encabezar el equipo de la eventual renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Por supuesto que cuanto más se acerque el inicio del gobierno de Donald Trump, su retorno será casi un hecho.
Al menos así lo prevén gran parte de los analistas no solo políticos, sino del ámbito económico-financiero. No solo es el hecho de que fuera el artífice de la visita del entonces candidato republicano a la presidencia: sigue siendo el hombre de mayor confianza del presidente Enrique Peña Nieto.
A esto se debe sumar que tiene prácticamente derecho de picaporte gracias a su cercanía personal con Jared Kushner, yerno del magnate.
Por supuesto que falta establecer la figura legal para contar con esa función de “negociador en jefe”. En rigor, el secretario de Economía es el encargado de tratar todos los asuntos en torno al TLCAN; por ello algunos plantean que sería necesaria la remoción de Ildefonso Guajardo, pese a su correcto funcionamiento en la dependencia.
Otros observan que Videgaray tendría su propia estructura, el cargo expreso de negociador por lo que trabajaría de manera coordinada con la titular de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, para profundizar la relación con los políticos republicanos.
Un tercer camino es llegar a la embajada de Washington. En esta opción sería el camino problemático de someterlo a consideración del Senado, donde a pesar de la mayoría priista, hay severos críticos el extitular de Hacienda, lo que lo llevaría a un desgaste político mayor. Además los tiempos corren en contra para incluso lograr el beneplácito pues la Casa Blanca estaría en plena transición.
Sucede lo que suceda, “el gran regreso de Videgaray” generará polémica y eclipsará la posición política de más de un integrante del gabinete. La duda persistirá en torno a que, de acuerdo con el resultado de la negociación en agosto de 2017, se tendrá el suficiente capital para considerarlo todavía en las cartas de 2018.



