Doctor Coss, Nuevo León.— Una nueva escalada de violencia estremeció al norte del país: la detonación de minas colocadas en caminos rurales dejó un muerto y un herido en este municipio, en un hecho que autoridades y especialistas consideran parte de una ola de terrorismo ejercida por cárteles del narcotráfico que operan en Nuevo León.
El incidente ocurrió cuando un grupo de civiles transitaba por un camino rural donde fueron colocados artefactos explosivos de manera deliberada. Al menos dos minas detonaron al paso de las víctimas, provocando la muerte de un hombre y lesiones graves a otro, quien fue trasladado de urgencia a un hospital de la región.
Elementos de seguridad estatal y del Ejército acordonaron la zona e iniciaron la inspección del área ante la posibilidad de que hubiera más dispositivos activos. Peritos especializados analizan los restos de los artefactos para determinar su origen y la técnica utilizada para su colocación.
De acuerdo con fuentes oficiales, este ataque forma parte de un patrón creciente de violencia en el que grupos criminales emplean explosivos para sembrar miedo en la población, disputar territorios y desafiar abiertamente a las autoridades. El uso de minas antipersonales o artefactos improvisados representa un escalamiento táctico que preocupa a los cuerpos de seguridad por el alto potencial letal y el riesgo extendido para las comunidades rurales.
Vecinos de Doctor Coss afirmaron haber escuchado un estruendo que hizo vibrar viviendas cercanas y relataron que, tras la explosión, varios vehículos huyeron rápidamente del área, una dinámica que coincide con las tácticas de células delictivas que utilizan emboscadas o trampas explosivas para proteger rutas ilegales.
La Fiscalía Estatal abrió una carpeta de investigación y desplegó unidades especializadas para reconstruir los hechos y localizar a los responsables. Hasta el momento no se han reportado detenciones.
El ataque refuerza la preocupación creciente en Nuevo León, donde los recientes actos violentos —incluyendo agresiones armadas, bloqueos carreteros y ahora explosivos— han generado un clima de temor y desasosiego entre la población.
Para muchos habitantes, los hechos de Doctor Coss confirman que lo que antes eran disputas criminales aisladas ahora se ha transformado en una verdadera ola de terrorismo que amenaza la seguridad y la estabilidad de la región.



