A ocho meses de la nueva administración estatal y a casi un año de la elección, la percepción ciudadana del cambio en las Secretarías no se aprecia, quizá porque esa no es la prioridad de sus titulares, ni mucho menos la legitimización política de los que fueron electos el ya tan lejano 5 de junio pasado.
La falta de capacidad de los secretarios de estado y de oficio político, es evidente, y por lógica, el Jefe del Ejecutivo tiene que salir a componer la plana a la mayoría de ellos, ejemplos, hay varios. Primero “la rebelión” de los comuneros de la zona maya, donde Pedro Torres Díaz evidenció su incapacidad para solucionar de manera pacífica el conflicto en José María Morelos, con el pago de los seguros agrarios. Y qué decir de los ganaderos de la zona sur quienes se quejan de la falta de apoyo para evitar la muerte de sus vacas por falta de agua. No hay gestoría ante las dependencias federales como Sagarpa o Semarnat, quienes tienen recursos extraordinarios para proyectos productivos.
Las declaraciones de la titular de la Secretaría de Educación y Cultura (Seyc), Marisol Alamilla Betancourt, que causaron revuelo a nivel internacional por haber manifestado su “sentir” hacia las personas con discapacidad. Hay falta de políticas públicas en la dependencia para la prevención de las adicciones en es escuelas de nivel básico; la relación tan lejana que tiene con los maestros, además de la falta de compromiso con los padres de familia para resolver los grandes problemas en el sector educativo, como es el rezago que existe y la calidad de la propia enseñanza. No es para menos, hay familias y organizaciones que trabajan con discapacitados que están ofendidos, que requieren atención inmediata por parte de la Seyc para estos quintanarroenses.
Pero hay dos secretarías que se llevan las palmas y las hojas de olivo por la falta de estrategias. Una de ellas es la de Infraestructura y Transporte (Sintra), que tiene a su cargo Jorge Portilla Mánica, aunque pareciera que el titular fuera Alejandro Ramos Hernández, pues es al que se le va más activo. El dolor de cabeza en esa dependencia es la entrada de la aplicación Uber, pues a los taxistas eso los tiene en un plan de recelo, de desconfianza hacia el gobierno; pues Sintra no ha tenido la capacidad de solucionar los conflictos entre ambos, porque también los de Uber se quejan de los abusos de los inspectores de la dependencia a quienes califican de “golpeadores”. El secretario no ha dicho qué va a pasar con aquellas obras inconclusas de la administración pasada, mucho menos qué pasará con el “Auditorio del Bienestar” que se ubica en el boulevard Colosio de Cancún, si se va a usar o no. La infraestructura deportiva abandonada en los municipios, los puentes sin mantenimientos, las carreteras que le corresponden al estado, aparte de peligrosas por falta de señalamientos, ya tiene baches y el derecho de vía se encuentra muy tupida, el monte cubre los acotamientos.
La otra dependencia que todavía no agarra el ritmo, es la de Seguridad Pública, donde a Rodolfo del Ángel Campos le falta ser más operativo, o buscarse a alguien quien solvente esa situación, pues no cabe duda que es un buen estratega, un buen policía de escritorio, pero le falta aterrizar esas estrategias para que la población cambie su percepción de seguridad. Además, también debe hacer una limpia al interior de las corporaciones, pero la “rifa del tigre” es la situación que se vive en los dos penales que están a su cargo, el de Cancún y el de Chetumal, donde cada vez es más evidente la presión que se vive ahí, por el hacinamiento y la lucha por el autogobierno (aunque no se reconozca, existe). Es urgente pues poner orden en esa dependencia, aunque se tiene una gran expectativa con la creación y construcción del C5 (Centros de Control, Comando, Comunicación, Cómputo y Calidad) para abatir la inseguridad. Al tiempo…
SASCAB
Señores secretarios, no dejen solo al gobernador, pues por la buena aceptación que él tiene, podrá salir a corregirles la plana una o dos veces, pero no siempre lo hará. Así que haga lo que le corresponde hacer en su dependencia, y si no puede, pida ayuda, creo que dentro de la sociedad hay personas y organizaciones con mucha capacidad para ayudarles a gobernar.



