La organización del Mundial 2026 enfrenta su primera gran alerta sanitaria internacional luego de que autoridades mexicanas confirmaran el reforzamiento de medidas epidemiológicas ante el partido entre la República Democrática del Congo y Colombia, programado en Guadalajara, debido al brote de ébola que golpea actualmente a África Central.
El anuncio encendió preocupación entre especialistas y autoridades sanitarias debido a la rápida propagación del virus en el Congo y Uganda, donde organismos internacionales ya reportan cientos de casos sospechosos y más de un centenar de fallecimientos relacionados con la cepa Bundibugyo, considerada altamente peligrosa y sin vacuna aprobada hasta el momento.
Ante este escenario, autoridades de salud de Jalisco adelantaron que instalarán filtros epidemiológicos y vigilancia especial en aeropuertos, estadios y puntos de ingreso masivo durante la justa mundialista, particularmente para el encuentro programado el próximo 23 de junio en el estadio Akron.
La situación también exhibe la vulnerabilidad sanitaria que podría enfrentar México durante el Mundial, evento que movilizará millones de personas de distintas partes del mundo y pondrá a prueba la capacidad de respuesta del sistema de salud ante enfermedades infecciosas de alcance internacional.
Especialistas han advertido que, aunque el ébola no se transmite por vía aérea como el Covid-19, el riesgo de cadenas de contagio mediante contacto con fluidos corporales sigue siendo una amenaza seria, especialmente en eventos masivos donde coinciden visitantes internacionales.
La Organización Mundial de la Salud declaró recientemente una emergencia sanitaria internacional debido al avance del brote en África Central, mientras diversos países comenzaron a endurecer controles migratorios y protocolos de vigilancia para viajeros procedentes de zonas afectadas.
En Estados Unidos incluso ya se implementaron restricciones de viaje relacionadas con el brote, situación que podría complicar la logística de la selección congoleña y de aficionados que pretendan asistir a partidos del Mundial en sedes norteamericanas.
Aunque autoridades mexicanas insisten en que no existe riesgo de pandemia inmediata, el caso ya abrió un debate sobre si el país realmente cuenta con infraestructura hospitalaria, protocolos y capacidad de contención suficientes para responder a una emergencia epidemiológica durante uno de los eventos deportivos más grandes del planeta.



