Escuche mientras lee: “Your time is gonna come” de la Súper Banda Led Zeppelin.
“Make America Grate Again” (MAGA), más que un eslogan de campaña electoral, hoy, se ha convertido en una desesperada convocatoria al nacionalismo de extrema derecha: racista, xenófobo, totalitario, intolerante e intervencionista en Estados Unidos.
Donald Trump, quien habrá de tomar, en unos días más, las riendas del otrora país más poderoso del mundo, desde su triunfo electoral, ha dedicado su tiempo y esfuerzo ha implementar una campaña de amenazas e insultos al mundo entero. Muy al estilo de “Pinky and The Brain”, Donald Trump buscó a un buen patiño y lo encontró en la persona de Javier Miley.
Caricaturizar al colérico multimillonario hijo de familia migrante, no es una postura facilona carente de argumentos, no, y es que, dígame usted, amable lector, ¿qué seriedad le representa un sujeto que asegura que Estados Unidos debe ser dueño de Groenlandia?
Donald Trump se enfrenta a una realidad inesperada, erróneamente menospreciada: la democratización de los países de América Latina y el Caribe.
Allí es donde interviene el Gran Pagliaccio, Javier Miley. Convoca a gente híper cuestionada en sus respectivos países, como por ejemplo, Ricardo Salinas Pliego, Eduardo Verástegui de México para comprometer inyecciones de recursos a los movimientos de la ultraderecha, en medio de discursos coloridos, llenos de insultos, de frases de odio racial e ideológico.
Pero eso no es todo, Miley pretende también convertirse en el “Don Corleone” de la Ultraderecha de AL., el personaje a, quien pretenda encabezar el movimiento “contrarrevolucionario”, deberá ‘besarle la mano’ para contar con la bendición, visto bueno, la autorización para iniciar acciones y recibir el financiamiento que en su momento, dilapidó el ‘Junior Tóxico’, el eterno Looser, perdedor, Claudio X. González.
Y entonces vemos divertidas escenas donde el Gobierno de Argentina recibe a Edmundo González Urrutia, sedicente presidente de Venezuela y quien asegura que tomará posesión el 10 de enero y que, fue a Argentina para pedir, desde Buenos Aires, que el presidente Biden le reciba.
La intención de la Cpac (Conferencia Política de Acción Conservadora), es obligar el regreso de las derechas a los países con Gobiernos Democráticos.
Y el objetivo más importante, es México.
Javier Miley se convierte en el intermediario entre el Imperio norteamericano y los grupos de ultraderecha en América Latina. Por las arcas Argentinas habrán de circular miles de millones de dólares, tránsito que le permitirá reactivar su quebranto financiero.
ALMAGRO, EL GRAN INQUISIDOR
En días recientes, el Pagliaccio, Javier Miley, ordenó a un gendarme argentino, operar espionaje en territorio venezolano, lo que le valió al señor Nahuel Gallo su encarcelamiento.
Ahora, Luis Almagro condena la detención, la llama un acto de Lesa Humanidad, con el claro objetivo de allanar el camino para la intervención norteamericana.
La dupla Miley-Almagro, será una que se convertirá en lugar común durante 2025 y, los “argumentos” de intervención, podrán ser tanto o más ridículos que el reportaje del New York Times sobre la cocina de fentanilo.
Saludos .



