La gobernadora Mara Lezama encabezó la entrega de 3 mil 640 pavos a familias cañeras del sur de Quintana Roo, un apoyo directo que no se otorgaba desde hace más de una década y que llega en plena temporada decembrina, cuando las demandas sociales suelen intensificarse.
El evento, realizado en la comunidad de Xul-Ha, reunió a productores y representantes de organizaciones cañeras que habían solicitado este respaldo meses atrás. Para un sector que ha enfrentado un año difícil por la baja producción y la caída de ingresos, el gesto no solo representa un apoyo alimentario, sino un mensaje político claro: el gobierno estatal busca reforzar su presencia en una región estratégica.
Mara Lezama destacó que este beneficio es parte de un esquema más amplio de intervención que incluye inversiones en maquinaria, bioinsumos, programas de control de plagas y acompañamiento técnico. Según la mandataria, la meta es fortalecer la cadena productiva de la caña y garantizar que las familias que dependen de esta actividad tengan mejores condiciones.
La entrega también sirvió para reiterar compromisos pendientes, como la mejora de la carretera que conecta Bachilleres con el ingenio, una obra clave para el transporte de la producción cañera. La gobernadora insistió en que su administración mantiene un enfoque humanista que busca “tocar vidas” y atender necesidades concretas.
El acto deja ver dos lecturas. En lo social, se trata de un apoyo esperado por miles de familias que han visto disminuir sus ingresos. En lo político, la gobernadora consolida presencia en el sur, una región donde el respaldo al proyecto estatal puede influir en el equilibrio interno de poder y en las futuras definiciones electorales.
Con estas acciones, Lezama refuerza la narrativa de un gobierno cercano y presente en el territorio, mientras proyecta estabilidad y acompañamiento para uno de los sectores productivos más importantes de Quintana Roo.




