Cada año se desvían 35 mil millones de pesos, si se multiplica el número de personas que ganan como maestros pero no cumplen con ésa función, por un sueldo mensual de 10 mil pesos, es decir 95 millones de pesos por día, así lo expuso Mexicanos Primeros, que computó las cifras reveladas por el censo educativo, sobre maestros “aviadores” identificados por el INEGI.
La Organización Mexicanos Primeros, computó las cifras reveladas por el censo educativo, sobre el costo del personal identificado por el INEGI como maestros “aviadores”, ya sea porque se desempeñan en otro centro, están en el sindicato, renuncian, se jubilan o “fallecen” pero continúan cobrando.
El resultado final no incluye aguinaldo, prima vacacional ni cualquier otra prestación, tampoco pagos indebidos por dobles, triples, cuádruples y más plazos a la entrega masiva de recursos a cúpulas sindicales.
Al arrancar la campaña “Fin al abuso”, la organización propuso que con estos recursos se podría hacer distintos programas de corte educativo como:
La rehabilitación de 35, 780 escuelas en materia de seguridad
Indemnizar a 124 mil víctimas de delitos
Construir 2 mil 333 centros de atención integral para mujeres; o desarrollo social asegurando a más de 17 millones de familias ante el Seguro Popular.
Mexicanos Primeros piden regularización
En entrevista con CAMBIO, Moroni Pineda Robles, representante en Puebla de la asociación civil Mexicanos Primero, solicitó que regularicen las plazas de los docentes, para que se notifique el ejercicio que desempeñan, así como el lugar de trabajo, al tiempo de indicar que éste es el principal reto que tiene la SEP, para evitar que sigan cobrando quienes no trabajan.
Esto cuestan los maestros aviadores a México, por lo que organizaciones pertenecientes a ¡Fin al Abuso! y El Ojo Ciudadano exigieron al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, al secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, al titular de la Secretaría de Educación Pública, Emilio Chuayffet y a los gobernadores de diferentes entidades que:
Se hagan públicas las bases de datos del censo para poder determinar con certeza la dimensión del problema.
Se ponga orden en la nómina magisterial y se dé fin al despilfarro.
Se pague únicamente a quienes sirven a los niños (maestros frente a grupo, directores, supervisores…) y se deje de pagar del presupuesto educativo a quienes abandonaron a los niños y a las escuelas (comisionados, aviadores, líderes sindicales…).
El dinero que se libere, se aplique para atender a los niños, capacitar y apoyar a los verdaderos maestros, y mejorar las escuelas.
Y finalmente
Se desarrolle cuanto antes un Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED) y se mantenga actualizado y accesible a la ciudadanía.



