Ciudad de México, 5 de octubre.– A unas horas de las elecciones presidenciales en Brasil, grupos económicos han inyectado nerviosismo en los mercados para dar la impresión de que la reelección de la actual Presidenta, Dilma Rousseff agravará la crisis económica por la que atraviesa el país, cuyo mercado bursátil, el Bovespa, alcanzó el lunes 29 de septiembre su peor caída en tres años [-4.25 por ciento] mientras que el dólar llegó a su nivel más alto desde 2008 al alcanzar los 2.46 reales por dólar, lo que agravó la situación de la moneda local. Ante estos resultados negativos, los mercados financieros ven con pesimismo un nuevo triunfo electoral de Rousseff, quien ha sido criticada por el sector empresarial debido a su deficiente desempeño en materia económica que ha llevado a la séptima economía mundial a una recesión técnica [al acumular dos trimestres de caída de su crecimiento]. Una encuesta realizada por la firma Datafolha reflejó un aumento en el apoyo electoral hacia Dilma Rousseff, pues previó que la actual mandataria ganaría el día de hoy con un 40 por ciento de los votos, frente al 25 por ciento que obtendría Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño (PSB), Marina Silva y Aécio Neves, candidato socialdemócrata, que obtendría un 20 por ciento. Sin embargo, ninguna obtendría el 50 por ciento más uno, lo que obligaría a una segunda vuelta. “Los mercados estaban reaccionando favorablemente previo a las encuestas, se acercaba todo más a Silva debido a que su política económica es menos restrictiva y figura mucho más apegada al mercado abierto donde no habrá intervención en el tema de divisas y del circulante. En cambio, Dilma es más restrictiva por lo tanto los mercados están reaccionando para que se liberalice la economía y haya una mayor capacidad para generar el dinamismo económico que se pide. Por lo que el hecho de que la popularidad de la actual Presidenta aumente quiere decir que la política económica sea la misma o muy parecida y no están de acuerdo”, expresó Adolfo Laborde Carranco, Director del Bachelor in International Relations (licenciatura en Relaciones Internacionales) del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe. El proyecto de Marina Silva, quien en un primer momento aventajaba en las encuestas, en el que promete despolitizar a las agencias reguladoras, ha sido recibido con agrado por el sector empresarial, lo que ha complicado la reelección de Roussef y despertado un activismo marcado en el mercado local por parte de grupos de poder económico extranjeros y cariocas, que a juicio de Eduardo Bueno León, académico del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, buscan “presionar al gobierno, sobre todo a los gobiernos nuevos de izquierda como es el caso de Ollanta Humala [Perú], de Evo Morales [Bolivia], o cuando hay posibilidades de que llegue un nuevo gobierno de izquierda con la finalidad de transmitir el mensaje de que los mercados no están de acuerdo”. En noviembre de 2010, Rousseff se convirtió en la primera mujer Presidenta de Brasil. Su gestión, en conjunto con la del ex Presidente Luis Inácio Lula Da Silva, ha recibido grandes apoyos gracias a los programas sociales que lograron sacar de la pobreza a 30 millones de brasileños, sin embargo, en los últimos meses ha sido objeto de una serie de protestas por los gastos en la pasada Copa Mundial de Futbol, que se relizó en junio pasado, cuyo costo se elevó de mil 100 millones de dólares hasta los 3 mil 700 millones. Los brasileños también tomaron las calles para protestar por alzas en el transporte público y los deficientes servicios de salud que presta el Estado. “El gobierno actual tuvo una bonanza debido a la expansión por la venta de las comodities [materias primas], pero se ha ido abajo debido a la contracción de los mercados europeos y en China que ha dejado a Brasil sin dividendos económicos para que se siga promoviendo el proyecto social y se empata con el proyecto del Mundial y las Olimpiadas, pero no ha habido una respuesta de sus mercados que estaban consumiendo sus productos. Y ahora no tiene dinero y no quiere endeudarse, lo que trae un estatismo en la economía”, dijo Laborde. Durante su campaña a la reelección, Rousseff prometió ampliar sus políticas sociales, que en la última década tuvieron uno de los mejores resultados en América Latina, así como impulsar la economía del país, generar mayor empleo, expandir el mercado interno y las exportaciones, modernizar la industria y mejorar el entorno empresarial y la calidad de la mano de obra. LOS MERCADOS VS DILMA “Con la reelección de Dilma es probable que los mercados reaccionen negativamente, pero todavía falta mucho y falta la segunda vuelta”, auguró Laborde Carranco. “No es la primera vez que un Presidente o un candidato de izquierda en Sudamérica, al postularse o ganar una elección, se enfrente a dichas presiones financieras y esto se debe a que detrás del rótulo ‘mercados financieros’, se encuentran casas asesoras financieras que protegen las inversiones del sector bancario y de los fondos de inversión”, expresó el académico de la Ibero, quien afirmó la existencia de “un montaje que crea escenarios artificiales para presionar a una candidata o a un Presidente electo que tiene un programa que choca con los intereses de acumulación y sobre las ganancias de los grupos que controlan estas casas”. Un punto que, a juicio del académico, podría ser utilizado por estos grupos y por Marina Silva, en una segunda vuelta, es el tema de la corrupción. Recientemente se difundió la noticia de que uno de los responsables de la campaña a las elecciones presidenciales de 2010 de Dilma Roussef solicitó recursos de la empresa petrolera estatal Petrobras para financiar la candidatura, a lo que Rousseff contestó que “eso es un factoide [un hecho completamente falso] de la revista Veja. Factoide que la revista Veja acostumbra colocar en sus páginas en las vísperas de una elección”, al referirse al semanario, que siempre ha sido crítico de su gestión de Rousseff y que suele revelar varios escándalos de corrupción. El escándalo se refiere a las revelaciones del ex director de Abastecimiento de la estatal, Paulo Roberto Costa, quien tras ser implicado en corruptelas aceptó colaborar con la justicia para reducir su pena, por lo que ha acusado a políticos que supuestamente se beneficiaron de las irregularidades en la mayor empresa del país. En su momento, la ecologista Marina Silva, exigió una profunda investigación sobre ese “lamentable episodio”, mientras que Neves dijo que, en caso de vencer en las elecciones, “retiraré a Petrobras de las garras de ese grupo político que se apoderó de nuestra mayor empresa pública para hacer negocios”. Ante este escenario, el académicos de la Ibero aseguró que si bien es cierto que existen funcionarios implicados, nadie para acusar a la Presidenta de estar involucrada directamente. LAS PRESIONES FINANCIERAS Según Bueno de León, existen dos consideraciones estratégicas que llevan a estas presiones por parte del mercado financiero para generar una desconfianza sobre la mandataria brasileña Dilma Rousseff. La primera es que “el PT [Partido de los Trabajadores, al que pertenece la mandataria] ha defendido el sector público, las empresas públicas y recientemente Petrobras encontró un yacimiento extraordinario que va a convertir a la empresa estatal en una compañía global en cuanto a sus ingresos”. “Esas presiones apuntan a que el Estado brasileño se retire de las empresas públicas estratégicas. Los fondos de inversión y el sector privado quieren para ellos solos el petróleo y el gas y que el sector público no regule tanto en Brasil”, agregó el académico. El segundo elemento tiene que ver con políticas fiscales expansivas porque existe una caída en el crecimiento, que se produce por la caída de la Unión Europea. “Brasil pone la tercera parte de sus exportaciones en Europa, y el gobierno, para enfrentar la caída, está generando un déficit que tiene que cubrirse con endeudamiento o nuevos impuestos, que es lo mismo que esta pasado aquí en México”, dijo el académico. Dichas políticas no son del agrado de los operadores del mercado porque generan incertidumbre respecto al uso de las reservas y el valor del tipo de cambio.
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