Cancún, Quintana Roo, 15 de octubre de 2026.– Alejandro Rocha Laureano, excomandante de la Policía Judicial de Puebla, recuperó su libertad en Cancún luego de permanecer recluido por su participación en los actos de tortura cometidos contra la periodista Lydia Cacho Ribeiro.
La excarcelación fue ordenada después de que una autoridad judicial determinara que el exmando había cumplido la pena de cinco años y seis meses de prisión que le fue impuesta por su responsabilidad en los hechos.
La liberación no significa que haya sido declarado inocente. Rocha Laureano fue condenado dentro del proceso relacionado con la detención arbitraria y tortura que sufrió Lydia Cacho en diciembre de 2005, cuando fue trasladada desde Cancún hasta Puebla después de la publicación de su libro “Los demonios del Edén”.
El caso se convirtió en uno de los episodios más emblemáticos de violencia contra periodistas y abuso de poder en México, al involucrar a funcionarios públicos y personajes de alto perfil señalados dentro de una trama de represalias contra la comunicadora.
Rocha Laureano permaneció casi ocho años privado de la libertad, un periodo superior a la condena finalmente impuesta, debido a los distintos tiempos y etapas del proceso penal.
Su liberación ocurre mientras continúan abiertos otros procedimientos relacionados con el caso, entre ellos el que involucra al exgobernador de Puebla Mario Marín Torres, quien también ha enfrentado acusaciones por su presunta participación en la detención y tortura de la periodista.
La salida del excomandante vuelve a colocar bajo la lupa un expediente que durante más de dos décadas ha estado marcado por señalamientos de impunidad, retrasos judiciales y dificultades para llevar ante los tribunales a todos los involucrados.
Para organizaciones defensoras de la libertad de expresión, el caso Lydia Cacho continúa siendo un referente sobre los riesgos que enfrentan los periodistas que investigan redes de poder, corrupción y delitos de alto impacto.
Aunque Alejandro Rocha Laureano ya recuperó su libertad al haber cumplido la sentencia, las responsabilidades pendientes dentro del caso mantienen abierta una de las historias judiciales más relevantes para la defensa de la libertad de prensa en México.




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