El gobierno de Justin Trudeau en Canadá vive una crisis que podría costarle la reelección en las elecciones generales que se realizarán en octubre de este año.
Todo inició luego de que Josy Wilson-Raybould, exfiscal general y ministra de Justicia, testificó la semana pasada que el primer ministro e importantes miembros de su gobierno intentaron presionarla indebidamente para que evitara enjuiciar a una importante compañía de ingeniería canadiense.
SNC-Lavalin fue acusada en 2015 de corrupción por presuntamente sobornar a funcionarios en Libia entre 2001 y 2011 para asegurarse contratos gubernamentales durante el reinado del difunto hombre fuerte Muamar Kadafi.
Wilson-Raybould renunció el mes pasado después de haber sido degradada a ministra de asuntos de los veteranos el mes anterior.
Desde ese momento los momentos de tensión iniciaron, y tras dicha dimisión siguieron dos: La de la ministra de presupuesto de Canadá, Jane Philpott, quien dijo que ya no confiaba en el gobierno.
He estado considerando los eventos que han sacudido al gobierno federal en las últimas semanas y luego de una seria reflexión, he llegado a la conclusión de que debo renunciar como miembro del Gabinete".
Posteriormente Gerald Butts, asesor más cercano y mejor amigo de Trudeau, también renunció y deberá comparecer ante el comité de justicia del Parlamento en defensa del premier.
Trudeau reconoció que sacó el tema con Wilson-Raybould, pero recalcó que eso fue apropiado.



