El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar. -José Ortega y Gasset, filósofo español.
Debo decirlo, estoy indignado. Siento que me hierve la sangre, que me inundo en la impotencia y el desamparo. Sin embargo, no permitiré que mis letras se contagien del odio, la irracionalidad y la violencia con la que dos jóvenes de 15 años, dos mujercitas de 12 y un adolescente de 13 asesinaron a Christopher Raymundo Márquez Mora. Así, sin doble moral, sin solapar o ser alcahuete de un crimen, así lo digo, no jugaron, asesinaron a un niño de 6 años al que previamente torturaron.
¿Desde cuándo matar se volvió un juego? Los cinco menores llevaron con engaños a Christopher a un predio, le amarraron pies y manos, lo apedrearon en la cara y el cuerpo, lo golpearon con un palo de espinas, lo sofocaron colocándole un palo en el cuello. Posteriormente cavaron un pozo donde arrojaron al pequeño boca abajo y, cuando –a decir de ellos- vieron que el menor estaba muerto, lo apuñalaron 27 veces en la espalda, además –a decir de la tía de Christopher- le sacaron los ojos, le partieron el labio y le rebanaron el cachete. Luego lo sepultaron, lo taparon con maleza y pusieron un animal muerto sobre la fosa. Y de nuevo pregunto, ¿Desde cuándo esa ultra violencia es un juego de niños?
A sangre fría y con una crueldad digna de un narcocorrido, estos cinco adolescentes no se tocaron el corazón para matar de la manera más indigna a un inocente niño de seis años. De los cinco sólo a uno se le remordió la consciencia y contó a su madre lo que habían hecho con Christopher. Los medios vendieron la nota con encabezados como “Jugando al secuestro, adolescentes asesinaron a un niño de 6 años” y, bueno, se entendería que jugaban al secuestro y accidentalmente asfixiaron a un niño de 6 años, pero mutilar, apuñalar, torturar y sepultar a un niño de 6 años no es un juego, es un crimen que en otros países sería una causa irrefutable de la pena de muerte.
A mi mente viene el caso de Diego Santoy Riveroll, el conocido asesino de cumbres hace 9 años asesinó a dos niños, asfixiando a una pequeña y acuchillando a un pequeño. Diego tenía 20 años cuando llegó a prisión, apenas 5 años más que dos de los jóvenes que mataron a Christopher. A Diego se le impusieron 138 años de prisión por dos asesinatos quizá menos cruentos que el asesinato de Christopher. Pero ¿qué hubiera pasado si Diego hubiera sido menor de edad? Seguramente los encabezados de los diarios hubieran dicho “Jugaban a las narco venganzas, matan a dos niños” y, para este entonces Diego estaría libre.
La cópula con consentimiento o sin violencia, dependiendo del estado, se encuentra entre los 12 y los 15 años en todo el país. Es decir, la ley encuentra una madurez mental para que los jóvenes de esa edad puedan copular, sin embargo, cuando se trata de criminalidad, los menores difícilmente pagan por sus crímenes. Así es, el brutal asesinato de Christopher puede quedar impune, ya que sólo los dos jóvenes de 15 años pueden alcanzar una pena de 10 años de prisión; los 3 restantes son considerados inocentes por su condición de menores.
El asesinato de Christopher no puede quedar impune, la ley debe cambiar ante la realidad social actual; México no necesita más niños asesinos, ni más niños sicarios. La justicia no es, ni debe ser una cuestión de moda. Y sí, estoy muy indignado y muy molesto, porque el asesinato de Christopher puede pasar desapercibido o perderse en el olvido; porque los justicieros de twitter han dejado de lado el tema; porque los defensores de los derechos humanos de facebook han callado ante esta barbarie. ¿Qué le hace falta a este crimen para que se clame justicia? ¿Qué lo vinculemos con el PRI, con el gobierno o con el presidente Peña? ¿Qué digamos que fue un caso de bullying? ¿Qué vinculemos al occiso con AMLO?
No seamos unos insensibles hipócritas al asecho del retweet, de los likes o la raja política. Exijamos justicia porque todos merecemos justicia; exijamos justicia porque Christopher merece justicia; exijamos justicia porque este país, hace mucho, mucho tiempo que ha perdido su inocencia. Exijamos justicia porque con nuestra frívola ceguera selectiva somos nosotros los que alzamos como mártires a criminales pero apuñalamos con nuestro juicio despectivo a inocentes como Christopher. (@TruGMA)



