Tres días fueron los que María Teresa González Rodríguez (a) “La Gorda” y/o “La Tía” pasó en prisión, tras ser detenida el año pasado como parte de la estructura criminal de Juan Daniel Velázquez Caballero (a) “El Talibancillo”. Obtuvo su libertad con el pago de 400 mil pesos, que sirvieron para que su delito fuera reclasificado a posesión simple de drogas y así, quedó en libertad.
A su salida de la cárcel, se encargaría después de la logística para que miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación llegaran a Cancún para apoderarse de la plaza, indicándoles puntos de venta de drogas, temporadas de mayor venta, y también se hizo cargo de conseguirles casas, vehículos y armamento el cual conseguía en Mérida.
Esto se desprende de la declaración ministerial hecha por María Teresa González Rodríguez, después de que fuera capturada nuevamente, ahora como parte de otro grupo delictivo.
Nacida en Tamaulipas y siendo la menor de cuatro hermanas, María Teresa González Rodríguez no imaginó que terminaría inmersa en el mundo delictivo, fungiendo incluso como parte importante en una célula del crimen organizado.
A la edad de siete años, María Teresa empezó a radicar en Texas en los Estados Unidos y así, transcurrió su niñez y su adolescencia hasta que a los 15 años, conoció a un joven con el que se fue a vivir y un año después, tuvo a su primera hija.
Ya siendo madre, continuaba estudiando y ya estando en la preparatoria, conoció a un compañero de escuela llamado Abraham Castillo, de quien se hizo muy amiga y un buen día la invitó a acompañarlo a realizar “un trabajo”, el cual consistía en transportar dinero de Houston a Texas, cosa que hizo como en cuatro ocasiones, recibiendo en cada una de ellas entre 300 y 500 dólares.
Inicio delictivo
Ya en el año 2004, María Teresa ya tenía una segunda pareja y había procreado dos hijos más. Sin trabajo y con necesidad de ingresos económicos, un día volvió a contactar a Abraham Castillo y éste le ofreció trabajo, el cual consistía en trasladar vehículos con droga de México hacia Texas y por cada vehículo que cruzara la frontera, recibiría de cinco a 10 mil dólares.
Durante dos años estuvo realizando el trabajo, introduciendo alrededor de 20 vehículos a Estados Unidos, pero en el año 2006 fue detenida por la policía en ese país y fue encarcelada por tráfico de drogas, purgando una condena de cinco años de prisión, quedando en libertad en el año 2010 y entonces fue deportada a México.
“Los Talibanes”
Tras salir de prisión, María Teresa se fue a Monterrey, después a Laredo y ya en el 2012, su cuñado Iván Velázquez Caballero (a) “El Talibán” y el hermano de éste Juan Daniel Velázquez Caballero (a) “El Talibancillo”, ya habían tomado fuerza en el crimen organizado.
Las diferencias entre “El Talibán” y Miguel Angel Treviño Morales (a) “El Z-40”, provocó que junto con su familia tuviera que salir huyendo de Tamaulipas, pues sus cabezas ya tenían precio.
Con la ayuda de su cuñado “El Talibán”, María Teresa viajó a Cancún con parte de su familia y fue recibida por Juan Daniel Velázquez Caballero (a) “El Talibancillo”, quien ya se encontraba en esta ciudad, operando para el Cártel del Golfo.
Así empezó a trabajar para el grupo delictivo, encargándose de la maquila de droga, trabajo que realizaba en su domicilio y que realizó por tres años hasta que en abril del 2015, fue detenida al igual que “El Talibancillo”.
Mientras él fue trasladado por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) a la ciudad de México, María Teresa fue puesta a disposición de un Ministerio Público Federal en Cancún y después, fue consignada a un juez de Distrito por narcomenudeo.
Apenas había llegado a la cárcel, cuando María Teresa fue contactada por el abogado Cristopher Adolfo Briceño Franco, quien la visitó y le dijo que la sacaría de la cárcel para lo que tenía que entregarle 400 mil pesos y al pagarlos, el juez de Distrito reclasificó el delito a posesión simple de droga, permitiendo que pudiera salir bajo fianza apenas tres días después de haber ingresado a prisión, quedando en libertad el 12 de abril de 2015.
Cártel de Jalisco Nueva Generación
Al salir de la cárcel, María Teresa se fue al Distrito Federal en donde estuvo un mes y medio, y ese mismo año regresó con su familia a Tamaulipas. Empezó a vender ropa en los tianguis y ahí conoció a Darinka, quien después la invitaría a Guadalajara a visitar a su novio.
Así conoció a “El Temo” quien un mes después, le habló para preguntarle qué sabía hacer y así, le dio sus antecedentes dentro de la célula delictiva del Cártel del Golfo.
Además, le informó que en Cancún la plaza estaba prácticamente sin un cártel establecido, mencionando que quien estaba a cargo era Leticia Rodríguez Lara (a) “Doña Lety”.
Después, María Teresa sostuvo una reunión en Guadalajara con Marco Antonio Ramos Garnica y/ o Miguel Figueroa Ramos (a) “El Pollo”, “Miguel”, “El Apá”, quien fue designado como encargado de la plaza de Cancún y con él trabajaría.
En la reunión María Teresa les dio toda la información como los puntos de venta de droga, cuanto se vendía y la temporada donde había más venta, además de que les conseguiría casa para rentar, así como la compra de vehículos.
Así llegó gente de Jalisco, Tamaulipas y Guerrero, y a su llegada a Cancún María Teresa los ayudó como había prometido, a conseguir viviendas, encontrando una en el fraccionamiento Paseos del Caribe y un departamento en el fraccionamiento Quintas del Sol en la Supermanzana 45.
Después, contactó a Hafid Mendoza Sánchez quien radicaba en Mérida, y con él consiguió armas para el grupo delictivo.
Las armas cortas las compraba en alrededor de 16 ó 17 mil pesos, mientras que las armas largas costaban varios miles de pesos más.
Las armas las transportaban en los vehículos, explicando que las ocultaban en una base soldada a la estructura del vehículo, oculta detrás del guarda lodo de las llantas traseras.
Después, conseguirían varios vehículos logrando comprar una camioneta marca BMW de color azul, una camioneta Jeep tipo Cherokee de color gris, una camioneta tipo Pathfinder de color azul y una cuatrimoto, además de que ya contaban con una camioneta Journey que ella mismo trajo desde Guadalajara.
Los vehículos y las armas eran pagados de contado y el dinero lo recibía de “El Temo”, quien seguía en Guadalajara.
María Teresa les indicó el camino para que el Cártel de Jalisco Nueva Generación comenzara a operar en Cancún, hasta que de nueva cuenta fue detenida.
Actualmente, se encuentra en el Cereso de esta ciudad sujeta a proceso penal por delitos contra la salud, por homicidio en grado de tentativa y está a la espera de que se defina su situación jurídica por la orden de aprehensión que le fue cumplida, por el asesinato de Jesús Ignacio Báez Enríquez; además de que la Policía Federal Ministerial debió haberle notificado ya, de una orden de reaprehensión en su contra por delitos contra la salud, por haber dejado de ir a firmar al Cereso tras quedar en libertad bajo fianza el año pasado.
Fuente: (Por Esto!)



