LOS PRIMEROS HOTELES DEL CARIBE MEXICANO (1 de 2)
Ahora que se acerca la fecha para la celebración del Tianguis Turístico 2014 es conveniente recapitular en la relación de Quintana Roo y el turismo.
El negocio del hospedaje nace casi al mismo tiempo que el Territorio Federal de Quintana Roo, en 1902. Cuando se erige esta entidad en el inicio del siglo XX, comienza la intensiva extracción de la resina del chicozapote, materia prima de la goma de mascar conocida como chicle, así como el corte de maderas finas, principalmente el cedro y la caoba. La exportación de millares de toneladas de chicle y de millones de metros cúbicos de madera al mercado exterior atrajo a numerosos contratistas y comerciantes a esta región que requerían lugares para hospedarse. Así surgió en la población de Felipe Carrillo Puerto, entonces todavía llamado Chan Santa Cruz, el primer hotel construido con maderas duras de la región, propiedad de la familia Esquivel, que ha resistido el paso del tiempo y de no menos de una decena de fuertes ciclones.
En esos años fundacionales se empezó a definir el perfil de Quintana Roo como una tierra de inmigrantes. Los campamentos forestales se convirtieron en asentamientos permanentes, y al mismo tiempo, nos referimos a las primeras tres décadas del siglo XX, comenzó a propagarse el mito y la magia de Quintana Roo como la “tierra ignota” que guardaba en sus selvas el misterio de la antigua civilización maya. Era la tierra que había que descubrir. Sus selvas no sólo guardaban los vestigios, las ruinas de los grandes centros ceremoniales prehispánicos, sino que aquí vivían los descendientes de los constructores de Tulúm y Cobá, entre otros sitios que ocultaban estelas enigmáticas y pirámides erigidas en honor a dioses, a quienes todavía se les rendía culto en recónditas comunidades indígenas.
Historiadores y antropólogos, mexicanos y extranjeros, contribuyeron a difundir por el mundo la riqueza arqueológica de esta tierra. Comenzaron a llegar expediciones científicas, exploradores y aventureros deseosos de conocer las huellas del pasado y los testimonios de los mayas, que representaban la continuidad de una cultura milenaria.
Era la comunión del Caribe con la cultura maya. Toda la costa de Quintana Roo tenía santuarios de esta civilización. El litoral era la conjunción de un tiempo y un espacio donde la civilización maya sembró su esplendor y su grandeza.
Los visitantes fueron demandando centros de hospedaje. Se estaba iniciando una nueva actividad económica en Quintana Roo, al que el gobierno de ese entonces no fue insensible. Continuará (FIN DE TEXTO)



