Pese a la “extrema” vigilancia implementada por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y el Ejército Mexicano, el puente fronterizo Chactemal es usado diariamente para introducir ilegalmente todo tipo de mercancías hacia territorio mexicano.
Una obra federal en la que se invirtieron más de 120 millones de pesos, se ha convertido en el “trampolín” perfecto para el contrabando de mercancías, después de que los fayuqueros abrieran un gran hueco en la reja que se extiende sobre la barda perimetral del puente Chactemal, por el cual atraviesan diariamente decenas de cajas y bolsas cargadas con fayuca procedente de la Zona Libre de Belice.
Esta es sólo una de las tantas formas que utilizan los fayuqueros para contrabandear mercancías adquiridas en el paraíso fiscal beliceño, a través del puente Chactemal de la aduana de Subteniente López, estructura de 2.3 kilómetros de largo que une las fronteras entre México y Belice, y que fue inaugurada el 15 de mayo del 2013.
Tal ha sido la facilidad con la que se puede contrabandear mercancía de todo tipo, que los fayuqueros han roto una parte de la reja que se encuentra en la parte superior de la barda perimetral del puente, aproximadamente un kilómetro antes de llegar a la garita aduanal procedentes de Belice, justo en donde existe una pequeña curva que crea un punto ciego entre la garita y el mencionado puente.
Este gran hueco, que mide aproximadamente 2 metros de ancho y unos 40 centímetros de alto, es usado por los contrabandistas para introducir diariamente decenas de bolsas y cajas cargadas con fayuca, y con ello burlan los filtros de revisión que hay en la aduana Chactemal.
Para cometer este ilícito, que no lleva más que un par de minutos, los fayuqueros se ayudan de camionetas tipo Van, subiéndose en sus techos para tomar impulso y alcanzar la base de la barda perimetral, y estando ahí uno se sienta para recibir la mercancía que otro le va pasando desde abajo.
La persona que recibe la mercancía, la tira por encima del puente a otros fayuqueros que esperan del otro lado, quienes finalmente la introducen a territorio mexicano sin tener que pasar por la aduana mexicana.
Para poder abrir el hueco que hay en la reja, los fayuqueros que esperan del otro lado la empujan con palos, y con ello crean la abertura por donde es pasada toda la mercancía.
Esto se hace a diario, pese a la “extrema” vigilancia que el SAT y el Ejército Mexicano mantienen en este cruce fronterizo, tal y como se pudo apreciar este día, donde tres soldados y una camioneta oficial del SAT se encontraban apostados a escasos metros de donde se realizaba este ilícito, justo a la vuelta de la curva mencionada, pero sin percatarse de ello.
Quienes sí se percataron de estas ilegales acciones fueron las decenas de conductores que transitaban en ese momento por el puente mencionado, algunos dando aviso al llegar a la aduana Chactemal, en tanto que otros simplemente no dieron crédito a lo que veían sus ojos, pues a plena luz del día se estaba contrabandeando más de 5 cajas de fayuca sin que las autoridades de aduana y militares se dieran cuenta.
Una vez teniendo la mercancía del lado mexicano, ésta es llevada por el monte con rumbo hacia la comunidad de Subteniente López o en sus alrededores, logrando de esta manera pasar todo tipo y toda cantidad de productos, burlando la vigilancia en la garita aduanal.
Por si fuera poco, ésta es la segunda ocasión en la que los fayuqueros rompen la reja superior de la barda perimetral del puente para poder contrabandear su mercancía, ya que en meses anteriores habían hecho lo mismo pero en el extremo opuesto, donde finalmente fue reparado el cerco y se montó una mayor vigilancia por parte del SAT y del Ejército Mexicano.
A diferencia del puente Chactemal, el antiguo puente fronterizo Subteniente López tiene la garita aduanal a 50 metros de distancia, por lo que es notoria la diferencia de distancias entre la línea fronteriza y la nueva garita aduanal, situación que ha favorecido el contrabando de mercancías de la Zona Libre hacia México.
Lo que ha facilitado en gran parte este tipo de delito, es que la estructura del puente fronterizo Chactemal no cuenta con cámaras de vigilancia ni iluminación nocturna en sus casi tres kilómetros de largo.
Además, la insuficiencia de agentes aduanales ha permitido que los fayuqueros hayan hecho del puente Chactemal su trampolín perfecto para el tráfico ilegal de mercancía, incluyendo perfumes, alcohol, cigarros, ropa, calzado, entre muchos otros productos.
El reforzamiento de la vigilancia por parte del Ejército Mexicano tampoco ha sido suficiente para frenar esta ilícita actividad, ya que pese a las “mayores” medidas de vigilancia implementadas, el contrabando de mercancía se sigue haciendo a todas horas del día, incluso por las tardes cuando es común el tránsito de vehículos.



