Ciudad de México.— La defensa de Farías Laguna decidió escalar el caso y llevarlo a un terreno políticamente delicado: solicitará formalmente que la Fiscalía General de la República cite a declarar al exsecretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, en lo que representa un giro estratégico que apunta a ampliar el alcance de la investigación.
El movimiento no es menor. Involucrar a quien encabezó la Secretaría de Marina durante el sexenio anterior implica colocar bajo escrutinio decisiones de alto nivel en materia de seguridad. La defensa sostiene que el testimonio del almirante podría aportar elementos clave para entender el contexto operativo en el que se desarrollan los hechos imputados a Farías Laguna.
En términos jurídicos, la solicitud busca abrir la línea de mando y explorar si las acciones que hoy están en el centro del expediente responden a decisiones individuales o a una estructura más amplia de responsabilidades. Es decir, no solo se trata de defender al imputado, sino de reconfigurar la narrativa del caso.
Hasta el momento, la Fiscalía General de la República no ha confirmado si procederá con la citación. Sin embargo, la sola intención de llevar a declarar a un exsecretario de Estado evidencia que el proceso está lejos de cerrarse y que podría derivar en implicaciones institucionales de mayor calado.
El caso Farías Laguna entra así en una fase de presión política y jurídica. La defensa no está jugando a la contención: busca arrastrar al tablero a figuras de alto perfil. Y cuando eso ocurre, el expediente deja de ser ordinario y se convierte en un asunto de Estado.



