Durante una emboscada fueron asesinados 13 policías estatales en el municipio de Aguililla, Michoacán, y un día después, cinco de ellos fueron velados por sus familiares en condiciones precarias.
Los cuerpos de los cinco elementos de la policía estatal fueron velados sobre tabiques, sillas y en el suelo, debido a que sus familiares rechazaron el apoyo económico, pues decidieron no acudir al homenaje organizado por las autoridades.
Por lo anterior, la Secretaría de Seguridad Pública se negó a trasladar los cuerpos de las víctimas a su lugar de origen, por lo que sus familiares tuvieron que ir por ellos a Morelia. Los cinco elementos de la policía estatal eran de los municipios de Zitácuaro, Irimbo, Charo, y de Uruapan.
Las familias de las víctimas informaron a El Universal que no han recibido el pago de la última quincena que les correspondía, y tampoco las prestaciones ni los seguros de vida.
Mientras tanto, el funeral de los otros ocho elementos se llevó a cabo en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad de Michoacán, y estuvo encabezado por el gobernador Silvano Aureoles.
En la ceremonia se pasó lista, tiraron salvas, tocó la banda de guerra y Silvano Aureoles dedicó unas palabras, sin embargo, los familiares de las víctimas aprovecharon su participación para lanzarle reclamos por los hechos ocurridos.



