Concordia, Sinaloa — La violencia volvió a golpear de manera brutal la zona serrana de Sinaloa. Diez trabajadores de la empresa canadiense Vizsla Silver, privados de la libertad el 23 de enero mientras se desplazaban desde su campamento de descanso en el municipio de Concordia, fueron hallados muertos, confirmó la compañía este lunes.
La minera informó que fueron los propios familiares quienes, tras días de búsqueda desesperada, notificaron el hallazgo de los cuerpos en un área utilizada por grupos criminales para operar en la clandestinidad. La empresa aseguró estar “devastada” y reiteró que mantiene apoyo directo a las familias mientras se espera la confirmación pericial oficial de cada identidad.
Un secuestro en zona disputada
Los trabajadores fueron interceptados al amanecer en un tramo carretero controlado históricamente por facciones del crimen organizado. La privación ilegal de la libertad desató un operativo de fuerzas estatales y federales que, sin embargo, no logró encontrarlos con vida.
La región minera del sur de Sinaloa se ha convertido en un corredor estratégico para células delictivas que buscan controlar rutas, infraestructura y mano de obra mediante intimidación y secuestros.
Hallazgo en zona serrana
Los cuerpos fueron localizados en parajes cercanos a la comunidad de El Verde, en una zona de difícil acceso. Algunos ya fueron reconocidos por sus familiares. Todo apunta a que los mineros fueron asesinados poco después de ser llevados por la célula criminal responsable.
Reacción y exigencia de justicia
La empresa Vizsla Silver sostuvo que su prioridad inmediata es respaldar a las familias y colaborar en las investigaciones. Exigió a las autoridades garantizar seguridad para sus trabajadores y el resto de la población local.
Fuerzas de la Secretaría de Seguridad Pública, el Ejército y la Guardia Nacional continúan patrullando la región. Sin embargo, el caso exhibe nuevamente la vulnerabilidad de comunidades completas atrapadas entre operaciones productivas y el control territorial del crimen organizado.
Un golpe que sacude a la industria
El asesinato de los diez mineros es uno de los hechos más graves dirigidos contra trabajadores del sector extractivo en los últimos años. Para la zona, significa una herida profunda; para las familias, una devastación absoluta; y para el país, otro recordatorio de la urgencia de recuperar espacios dominados por la violencia.
La expectativa ahora está puesta en que las autoridades identifiquen y capturen a los responsables. Mientras tanto, la sierra de Sinaloa vuelve a quedar marcada por un crimen que no admite matices: fue una ejecución, en un territorio donde la vida se disputa minuto a minuto.





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