Benito Juárez ha concentrado diversos fenómenos, sobre todo sociales y ambientales y uno de ellos ha sido el arribo de sargazo, muy difícil de controlar y erradicar por parte del actual gobierno municipal en turno ante la falta de sinergia para lograrlo.
Se sobreentiende que es una situación de índole ambiental y que no todo está en manos del actuar de Mara Lezama al 100 por ciento, pero lo que sí está claro es que también influye la buena toma de decisiones en colaboración con la iniciativa privada y la sociedad civil para tratar estos temas.
Así lo demostró Laura Fernández mientras estuvo al frente de la alcaldía de Puerto Morelos, un municipio joven enfrentando una problemática de alcance mundial y que puso como ejemplo que con el liderazgo efectivo es posible tener buenos resultados. Puerto Morelos, en su momento fue punta de lanza para desarrollar proyectos de investigación sobre esta alga que afecta directamente a diversas especies que habitan en el océano y de manera indirecta a las personas que dependen del turismo en la costa.
Tan sólo, en su gobierno se instaló un Buque de Investigación Oceanográfica ARM «Río Hondo» (BI-06), el cual se destinó para el retiro de la macroalga y también para la investigación de la misma.
Laura lo ha tenido claro desde siempre: el trabajo en equipo es el que da mejores resultados, ya que ella propició la colaboración entre empresarios, científicos, académicos y comunidad en general.
Y sobre todo, así como el sargazo que cada año arriba a las costas del Caribe Mexicano, también hay otras problemáticas sociales que necesitan de un liderazgo efectivo para que se atiendan desde una perspectiva responsable.
La presencia de sargazo en las playas del Caribe Mexicano pueden ser al mismo tiempo una analogía de todo lo demás que no se ha podido resolver en Benito Juárez, como por ejemplo los altos índices de seguridad, la violencia contra las mujeres, corrupción, disposición final de la basura, entre otros. Problemas que como las algas en el mar turquesa, raspan e impiden el desarrollo sano de un ecosistema y que también proyectan una imagen desagradable para el turismo.
El arribo de sargazo, incluso ha sido considerado por investigadores como “un desastre ecológico de grandes dimensiones” y si no se toman las decisiones precisas, esta seguirá siendo una tarea pendiente para las autoridades gubernamentales y que solamente podrán enfrentar personas que como Laura Fernández, estén dispuestas a trabajar en equipo, con apertura y con una imagen clara de procurar el bien común.



