Las autoridades temen que la cifra de muertos suba bruscamente por la cantidad de personas que siguen atrapadas o desaparecidas.
Más de 700 personas murieron en la capital, Katmandú, y 17 murieron en el Everest por las avalanchas, el peor desastre de la historia de esta montaña.
Los hospitales de la capital intentan lidiar con el elevado número de heridos, al tiempo que los suministros van disminuyendo.
Algunos trabajadores de los equipos de emergencia usaron sus manos desnudas para cavar en búsqueda de sobrevivientes que puedan estar enterrados bajo los escombros.
El oficial Santosh Nepal le dijo a la agencia de noticias Reuters que él y sus soldados tuvieron que cavar con hachas un túnel hacia un edificio residencial de tres plantas en Katmandú porque las excavadoras no pudieron atravesar las estrechas calles de la ciudad.
"Creemos que todavía hay gente allí atrapada", añadió.
Algunos de los testigos le contaron a la BBC lo que vieron en esta devastadora jornada.



