Fuentes policiales indicaron que los ataques se produjeron en el barrio de Youhanabad, asiento de más de 100 cristianos, contra dos templos cristianos distantes entre sí menos de un kilómetro, por sujetos luego identificados como militantes de la Jamaat-ul-Ahrar, una facción escindida del Tehrik-e-Taliban (TTP).
Uno de los atacantes detonó la carga que llevaba adherida al cuerpo cuando la policía intentó detenerlo antes de entrar a la iglesia, pero el segundo consiguió ingresar al otro santuario e inmolarse en medio de los fieles que habían acudido a la misa dominical.
Fuentes del Hospital general de Lahore refirieron que más de 30 heridos encaran serios riesgos de muerte. Dos de los fallecidos son policías.
Según reportes periodísticos no confirmados oficialmente, poco después de la explosión turbas enfurecidas de cristianos lincharon a dos sujetos de los cuales sospecharon que eran cómplices de los atacantes.
En un comunicado a los medios de prensa, el portavoz del Jamaat-ul-Ahrar, un grupo escindido del TTP, asumió la responsabilidad del ataque y amenazó con otros "hasta que se implemente el régimen islámico".
El atentado es el peor contra la comunidad desde septiembre del 2013, cuando también otros dos suicidas se inmolaron ante sendas iglesias en la ciudad de Peshawar (noroeste) y mataron a 82 personas.
Víctimas de frecuentes ataques, los cristianos representan apenas el dos por ciento de los 180 millones de habitantes de Pakistán, cuya población e su mayoría profesa el islamismo.
Tras los episodios de hoy, las principales autoridades políticas y religiosas del país, incluidos el primer ministro Nawaz Sharif y el presidente Mamnoon Hussain, los condenaron en duros términos. En Lahore y otras importantes ciudades hubo manifestaciones de protesta contra la intransigencia religiosa.
El obispo de Pakistán, expresó su dolor por los hechos y anunció que todas las escuelas misioneras permanecerán cerradas el lunes en repulsa al ataque.
Desde la plaza San Pedro del Vaticano, el papa Francisco lamentó los atentados, llamó a poner fin a la persecución que sufren los cristianos en algunos países del mundo y formuló votos por la paz y la concordia en Pakistán.



